#AMLOmanía vs la censura de la FEPADE

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Roberto E. Galindo Domínguez

En las últimas semanas se ha esparcido entre el pueblo mexicano un gran ánimo, pocas veces visto hacía un político, por el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Los panistas y otros adherentes manifestaron algo similar en 1988 por Manuel Clouthier. La izquierda y sus simpatizantes hicieron lo propio con Cuauhtémoc Cárdenas ese mismo año. Los priístas con Luis Donaldo Colosio tuvieron en 1994 la oportunidad de generalizar pasiones y arrastrar a su cauce político a ciudadanos sin militancia, pero lo eliminaron y con ello aceleraron la debacle social que hoy padecemos; pero esos eran tiempos en los que la información fluía por los medios masivos tradicionales.

  El primer levantamiento sobre el uso de internet en los hogares mexicanos lo realizó el INEGI en el año 2001, menos del 10% de la población tenía acceso a la red. Para el año de 2013 se sobrepasaba el 30%, poco después de las elecciones que regresaron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno federal. Para el año 2017 el uso de internet ya no sólo en los hogares, sino también mediante dispositivos portátiles hizo que casi un 60% de la población (65.5 millones de personas) estuvieran conectadas (http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2017/internet2017_Nal.pdf.). Para este año se ha considerado que alrededor de 85 millones de mexicanos usan internet (http://www.eluniversal.com.mx/columna/octavio-islas/techbit/usuarios-de-internet-en-mexico). Lo que sin duda ha cambiado los flujos de la información y está teniendo una incidencia considerable en el proceso electoral en curso.

  Afortunadamente los votantes que se definen durante las campañas electorales con base en comerciales de televisión, anuncios de radio y toda la propaganda mediática “profesional” no parecen ser los que definirán esta elección presidencial; pues son menos que antes y sólo tienen dos opciones, así que su fuerza electoral se va a dividir entre la continuidad o el cambio. Los tiempos para la propagación de simpatías y para sembrar mentiras en el inconsciente colectivo han cambiado, hoy las manías políticas se difunden aceleradamente a través de internet. Hoy la #AMLOmanía ha puesto al gobierno saliente a temblar.

  Los factores que han hecho disminuir a los indecisos y a los altamente influenciables por la propaganda mediática –esos que deciden su voto al cuarto para la hora–, pueden ser muchos, pero sin duda uno fundamental es el incremento en el uso de internet, lo que ha minimizado la manipulación de la gente a través de la televisión y la radio –no todos los medios son iguales–. Hoy las redes sociales desmienten, contrastan y propagan información antes censurada, disminuida o tergiversada, aunque se debe estar atento a la información falsa.

  El ejemplo más claro de la lucha que se ejerce en las redes es la polarización que existe hoy entre el favor de la ciudadanía hacia los candidatos presidenciales, el de la llamada izquierda y el que resulte mejor posicionado entre el PRI y el Partido Acción Nacional (PAN) al filo de la votación; hasta hoy todo indica que será Ricardo Anaya, aunque faltan más trucos priístas en la recta final, ya sabemos de sus habilidades de resucitación en las elecciones, en una de esas Meade Kuribreña se levanta y anda.

  La lucha se inicia con las campañas que se difunden en televisión y radio, y que se encuentran con una respuesta en el campo de batalla de las redes sociales, donde militantes y adherentes, al calor de los tiempos electorales, combaten las ideas, las propuestas y “memifican” a los contendientes de uno y otro bando político. Las denostaciones, las burlas y los insultos pululan de izquierda a derecha y de regreso. Términos como pejezombie, chairo, Morenaco, PRImate y PANdillero, entre otros, han sido popularizados durante las batallas con las teclas en los dedos vía Twitter y Facebook principalmente.

   Lo que sucede en la red, aunque no pasa desapercibido para las instituciones electorales, no había sido causa de tan gran alarma hasta que la #AMLOmanía se desató a finales de abril pasado con una propaganda en Facebook de un bar de Tijuana: “Que todo México se entere que si AMLO gana la presidencia de México, #RedIrishPub se pone guapo con su super promoción: Si AMLO gana la Presidencia de México Red Irish invita toda la cerveza de barril que te puedas tomar y los nachos con queso van por nuestra cuenta. ¡Hasta agotar existencias!”. Las réplicas a nivel nacional no se hicieron esperar y en menos de una semana: restaurantes, cafeterías, tiendas, puestos, negocios y hasta clubes nudistas ofrecían ofertas de temporada electoral, todas bajo la consigna “Si AMLO gana”. Así leímos sobre café, crepas, pozole, gorditas, conciertos gratis, y hasta el primer “baile privado” sin costo; hubo negocios que establecieron mil litros de cerveza de regalo y hasta trescientos filetes de pescado preparados. Parecía que las ofertas y promociones se extenderían imparables por la red.

   La #AMLOmanía galopaba desbocada entre los internautas, pero pronta y vigilante apareció la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) para señalar la comisión de delito electoral; y en su dicho cuantificó la sanción monetaria e incluso la punitiva carcelaria. Algunos particulares retiraron sus propagandas y dijeron que su intención era celebrar a su manera y con sus recursos el próximo triunfo de AMLO, pero especificando que su propósito no era la de convencer a quién sabe quién de votar por ya saben quién.
El rápido actuar de la FEPADE frenó de momento la #AMLOmanía en forma de promocional de temporada electoral. Aunque luego sus funcionarios dijeron que esas promociones no implicaban delito electoral alguno por sí mismas, a menos que se levantara una queja en su contra; tras la cual la institución debería iniciar una averiguación y en su caso determinar la existencia o ausencia de algún delito electoral.

  Que la FEPADE esté al pendiente de los delitos electorales es invaluable, y en este caso más para el PRI gobierno y sus comparsas panistas, pues ha logrado frenar momentáneamente la propagación de la simpatía por AMLO con promociones de particulares, que por momentos pereció ser imparable. Aunque se debe tener en consideración que mientras en esos promocionales no se pida que se vote por algún candidato no hay delito que perseguir. Así lo dijo la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) el 10 de mayo, y más cuando esos promocionales no sólo van destinados a votantes y tampoco a determinados simpatizantes (http://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/ine-valida-cervezas-gratis-entre-otros-si-gana-amlo). Mientras tanto, también en las redes se observan videos en los que, además de promesas y sueños rotos, el PRI, el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) condicionan el voto por la continuidad de programas sociales, llevan a miles de acarreados a mítines a cambio de las tradicionales promociones priístas: torta y frutsi, bolsita con despensa, paragüas y gorra o láminas, tabiques y tinacos; hasta las dádivas en forma de tarjetas electrónicas que sólo serán efectivas si gana su candidato; e incluso obligan a trabajadores de dependencias gubernamentales a manifestarse en contra del puntero en las encuestas con amenazas de tipo laboral. Ahí es donde la FEPADE desaparece o aparece con la vista muy gorda y no distingue la coerción del voto, el acarreo y la amenaza directa del retiro de los programas sociales a los más pobres. Ahí es donde la FEPADE no ve el tráfico de la pobreza que ejercen en el día a día electoral el PRI y el PAN.

   Es bien sabido que lo censurado es lo más llamativo, así que en esta batalla mediática electoral en las redes la #AMLOmanía está lejos de llegar a su fin a pesar de la FEPADE. Mientras tanto y en espera del 1 de julio sepan que el 2 de ese mes yo pongo la fiesta con chelas, pomos y botanas para la banda, en caso de que gane quien no quieren que gane o de que pierda quien quieren que gane. Decida usted, invaluable elector, quién es quién y vote por él. No me vayan a acusar por fustigar la votación particularizada.

Roberto E. Galindo Domínguez
Maestro en apreciación y creación literaria, M. en C., literato, arqueólogo, diseñador gráfico. Cursa el doctorado de novela en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para Contralínea.

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#AMLOmanía vs la censura de la FEPADE

El “megamayate” del señor de los diamantes

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@cachobanzi

Por equivocación o estrategia, el community manager del sitio Octavo Día logró hacernos reír por un rato con el “megamayate” Attessa IV. Lo que trataba de decir es que en el muelle fiscal, frente al malecón de La Paz: una embarcación 101 metros de eslora y 12.84 de manga, capaz de soportar el peso de un helicóptero atracó allí. El megayate de 250 millones de dólares con capacidad para 28 pasajeros es desde 2007 del millonario Dennis Washington, fundador de The Washington Companies.

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 El corporativo de Washington está compuesto por nueve grandes empresas.  Una de ellas es Dominion Diamond Mines que trabaja en dos minas de diamantes a cielo abierto ubicadas a 200 kilómetros del Círculo Ártico, en territorios noroeste de Canadá.  Con Ekati Diamond en la que posee una participación controladora, también posee el 40% de Diavik Diamond Mine.

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 En Ddmines.com, sitio en Internet de The Washington Companies, la firma minera explica que “suministra diamantes en bruto al mercado mundial a través de sus operaciones de clasificación y venta en Canadá, Bélgica y la India, y es el mayor productor independiente de diamantes de Canadá”. Hasta 2017, los seis pozos abiertos y las dos operaciones subterráneas de la mina Ekati Diamond generó una producción acumulada hasta enero fue de 67.8 millones de quilates. La vida útil de la mina se estimó a 10 años hasta 2033. La mina Diavik Diamond operará hasta 2025.

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 A su vez, Washington tiene la minera a cielo abierto de cobre y molibdeno: Montana Resorurces LLP. Se encuentra en Butte, Montana. Aunque no opera aún, estimaron un periodo de operación de 20 años, pero será este año cuando se resuelva cuál será el futuro, conforme los dictamine la autoridad. Además, basada en  Missoula, Montana, el corporativo controla a Montana Rail Link Inc, con 900 millas de ruta para proporcionar servicios de transporte junto con Southern Railway of British Columbia Limited, basado en New Westminster, B.C.

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 Con Envirocon Inc ofrece servicios de remediación ambiental, restauración ecológica y demolición, algo que tanto desean los representantes de proyectos extractivistas a gran escala. Trabajó en una mina de uranio abandonada Envirocon proporcionó remediación de relaves, construcción y  tapado de repositorios y servicios de restauración de sitios. Asimismo, fue contratada para atender el derrame de material de una minera de fosfato ubicada sobre la costa. Si esto fuera poco, Modern Machinery Co., Inc. vende y alquila equipo de maquinaria pesada a las industrias de construcción, minería, áridos y madereros.

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 Con Seaspan Corporation oferta servicio de portacontenedores, pero con su otra subsidiaria Seaspan ULC, da servicio de transporte marítimo a través de Seaspan Ferries, Vancouver Drydock, Vancouver Shipyards, Victoria Shipyards y Marine Petrobulk.

 Así BCS se convirtió en la tierra prometida de los millonarios. No es raro que a BCS vengan esto poderosos personajes. Carlos Slim cada cierto periodo era sorprendido mientras caminaba por las marinas paceñas o, como olvidar, a Christy Walton interesada en el turismo, el cual, lleva acabo en terrenos en sierra Las Cacachilas que contienen una concesión minera, así como concesiones para explotar agua.

 Justo hace unas horas, dos helicópteros sobrevolaron la ciudad y, uno de ellos, se estacionó en el Attessa IV. Aunque no se sabe si en realidad el señor Washingtonestá en la ciudad, una pregunta surge: ¿le interesa BCS para hacer negocios o sólo viene por el cotorreo?