Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

buzos-limpiando-arrecifeTreinta limpiezas, dos años de actividades, cientos de voluntarios: sudcalifornianos, de otros estados y extranjeros. Y lo más importante no son las 36 toneladas de basura que han sacado del mar de Baja California Sur, de arrecifes y manglares, de playas y dunas, en el continente y en las islas, sino la conciencia de que la educación es la base para que los desperdicios no lleguen al mar.

Roberto Galindo

Aunque 36 mil kilos cuentan mucho, deben ser sólo una pequeña parte de la basura que ha llegado al mar si consideramos que en el estado generamos alrededor de 900 toneladas de desperdicios al día. Que la basura llegue al mar por descuido o negligencia no es excusable. Ser indiferente ante la contaminación es punible. Y para aquellos que arrojan la basura a propósito las condenas debieran ser muy severas.

            ¿Quién no ha visto a un conciudadano arrojar botellas, bolsas o cualquier tipo de desperdicios a la calle? ¿Así tienen su casa esos que andan por ahí dilapidando sus miserias de consumo? El puerto, el estado, el país es nuestra casa. Gente que tira la basura en la vía pública demuestra su mala o escasa educación, lo que no le enseñaron en su hogar, lo que no aprendió en la escuela y peor aún, lo que vio hacer a sus mayores cuando niño.

            Educación es el propósito fundamental de Mar Libre —antes llamado Rescatando Nuestros Arrecifes y Manglares (ReNAM)—; educar a los niños y a los adultos para que consideren al planeta como su casa. No exagero al nombrar la Tierra como en una película del Apocalipsis: ¡es nuestra casa y la estamos llenando de basura!

            Nosotros como sociedad, el gobierno y el progreso industrial llevamos la basura al mar, al desierto, al bosque y a cualquier área natural. Y a donde llega nuestra bazofia, a veces no hay humanos, sólo animales que no saben qué hacer con ella —aunque muchos “humanos” tampoco lo saben y la tiran fuera de los contenedores—.

            Mar Libre también realiza otras actividades invaluables, que incluso importan más que las 36 toneladas recolectadas. Ha impartido más de 400 clases de educación ambiental en escuelas de La Paz: en el puerto, La ventana, Los Planes, Cabo Pulmo, Puerto Chale, Chametla, El Centenario y San Juanico; más de doce mil niños y adolecentes hoy saben lo pernicioso que es arrojar basura para los ecosistemas y los animales, pero también para ellos y sus familias. Por otro lado, las comunidades se están embelleciendo con murales que algunos artistas han realizado en homenaje a los hábitats que se limpian y a la fauna costera que Mar Libre salva de la basura; esta es otra acción educativa que pugna por la recuperación del espacio público para el disfrute de la ciudadanía. Sacar basura no es el fin último, la educación es la clave para evitar que los desperdicios lleguen al medio ambiente.

            La iniciativa ciudadana ha traspasado los limites estatales. Ciudadanos de Ensenada, Baja California, y Tulum, Quintana Roo, se han acercado a los coordinadores para solicitarles apoyo, quieren replicar la exitosa iniciativa ciudadana de limpieza. Incluso gente Guatemala los ha contactado con el mismo propósito. Los resultados de Mar Libre son impactantes si consideramos que no cuentan con aportaciones económicas del gobierno ni lucran con las actividades. Las donaciones que recibe Mar Libre son de dos tipos: la fuerza de trabajo de limpieza del ciudadano y bolsas, agua, guantes, tanques para buceo, embarcaciones, alimentos, entre otras cosas que proporcionan varios prestadores de servicios locales.

            Mar Libre tiene claro que no podrá sacar toda la basura que pulula en el mar que rodea a Sudcalifornia, sabe que mucha ya debe haber llegado a otras playas, a otros países, incluso continentes. Pero sus integrantes creen que pueden ayudar a que llegue menos basura al mar, y piensan que una vez que el ciudadano sea consciente de no tirarla, tampoco llegará a otros ecosistemas.

            Crear una conciencia de la importancia de habitar una casa, un planeta limpio, es un objetivo mucho más ambicioso que sacar toneladas de basura. Se trata de cambiar la forma de pensar y el actuar de la gente. A veces la sociedad nos arrojamos en caída libre en un trayecto largo de autodestrucción. Hoy y desde hace dos años Mar Libre nos da un paracaídas, abrasémoslo como si nuestra vida dependiera de este, porque de hecho sí depende. Aplaudamos la iniciativa, apoyémosla divulgándola y, por qué no, sacando basura en las convocatorias mensuales de Mar Libre.

Roberto E. Galindo Domínguez

Escritor, maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para la revista Contralínea.

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Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

Un comentario en “Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

  1. Diana de Anda dijo:

    Estoy convencida de que las generaciones actuales deben ser permanente y exhaustivamente educadas, porque he llegado a la conclusión de que si esto aun sigue pasando es porque nuestra generación no aprendió bien y sigue enseñando mal. Es inconcebible que este tipo de atropellos a la Naturaleza sigan pasando. Es inaceptable, y es urgente educar a las generaciones actuales, porque cada vez los niños y jóvenes van perdiendo el contacto con la sociedad y la naturaleza debido a la tecnología, y el servicio a la comunidad está en peligro de extinción. Saludos Roberto 😉

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