La Península de BC es un chingado desmadre ambiental

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@cachobanzi

En la Península de Baja California en los último meses se han propagado conflictos entre algún tipo de extractivismo.

Compañías cerveceras que intentan extraer millones de litros de agua en Mexicali; pescadores de San Felipe luchando por su zonas de trabajo; mineras en La Paz manipulando cortes federales para operar en la Reserva de la Biosfera La Laguna o en el Golfo de Ulloa; megaproyecto que destruyen playas y ecosistemas marino como ‘Tres Santos’ o ‘Costa Palmas’, son algunos de los ejemplos más conocidos últimamente.

Baja California y Baja California Sur son ahora áreas de sacrificio para sostener un sistema económico en crisis, que se alimenta de la crisis, y que mantiene una red de múltiples regímenes de poder y acumulación.

El derecho a tener agua, espacios públicos accesibles y al paisaje natural son algunos de los bienes comunes que compartimos y por los que lucha la gente.

Por eso no es de extrañar que el despojo sea la principal herramienta con la que operan grandes consorcios, solapados por gobierno que terminan siendo publirrelacionistas.

Es preocupante como nuestro destartalado Estado nación permite la dominación del capital sin mostrar interés en los sujetos que resisten en la Península de BC.

La emancipación ciudadana será el siguiente paso si estas fuerzas sociales logran acuerparse. Es hora de iniciar con una conciencia territorial-regional como seres dominados por una modernidad que genera más ceros en las cuentas de unos cuantos.

En BC y BCS están los otros, los inferiores de la maquinaria de hacer dinero, pero debemos ser nosotros quienes iniciemos el trabajo de fundar una red ciudadana de resistencias en la Península de BC.

Lo que queda es reconocernos, organizarnos y participar.

 

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La Península de BC es un chingado desmadre ambiental

Carlos Marín: Cuando el “periodista” se vuelve un meme

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Roberto E. Galindo Domínguez

Un periodista, comentarista o intelectual –este último adjetivo le queda grande a Carlos Marín de Grupo Milenio, aunque el primero para él debe ir entrecomillado–, no debe, aunque puede comparar y lo hizo, homicidios con baches. Esto en una conversación que sostuvo con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de la que transcribo el fragmento en cuestión: “AMLO –Si nosotros aquí, ahora, lo digo de manera respetuosa, le habláramos por teléfono al Presidente Peña y le preguntáramos: Presidente nos puede decir cuántos homicidios hubieron ayer en el país y en dónde. No sabría contestar–. Carlos Marín –Quizás no tenga por que saberlo ¡eh!–. AMLO –No, sí, por que hay esa práctica…– Carlos Marín –Como no puede saber el número de baches que hay en las carreteras federales.” Pensar que el Presidente no está obligado a saber cuántos homicidios ocurren en México, como tampoco está obligado a saber cuántos baches hay en las carreteras. Es cuando menos una estupidez. Un ser humano que se precie de serlo, con cierto aprecio por la vida ajena, no compararía a los cientos de miles de asesinados en el país, por las causas que sean, con los baches de las carreteras. Es un pensamiento, aunque torcido el de Marín, que además de cosificar el dolor por la muerte temprana y no natural que ha afectado a miles de familias, lo menosprecia de la manera más cruel.

            Lo anterior lo mencionó en El debate está en Milenio, en una entrevista en la que además Juan Pablo Becerra, Azucena Uresti, Jesús Silva Herzog, Carlos Puig y Héctor Aguilar Camín cuestionaron a Obrador sobre sus filias y fobias, las de ellos, pues la mayoría de las preguntas partieron del miedo, la preocupación y el desconocimiento de los interlocutores de AMLO sobre las políticas y acciones que él pretende implantar de ser elegido Presidente de México. Hay que reconocer que unos lo interpelaron de manera inteligente, otros con razonamientos válidos y una con preguntas que anhelaban un sí o un no más allá de una respuesta coherente o bien articulada, aunque lenta en la dicción, ya todos conocemos la manera de hablar de Obrador. Los temas fundamentales y álgidos fueron: Las llamadas reformas estructurales, principalmente la educativa y la energética, y de esta última las discrepancias entre Paco Ignacio Taibo II y Alfonso Romo al interior del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la cancelación del proyecto del aeropuerto en Texcoco, la corrupción, los jóvenes, la inseguridad, así como el narcotráfico y la violencia que azotan a nuestro país. Como era de esperarse, los entrevistadores buscaron acorralar a AMLO y, como era previsible, él los fue capoteando uno a uno e imponiendo el ritmo de la entrevista a su paso verbal.

            Vean la entrevista (http://www.milenio.com/elecciones-mexico-2018/andres-manuel-lopez-obrador-debate-milenio-amlo-candidato-presidente_0_1142886156.html), es imperdible por el momento coyuntural que vivimos; sean ustedes quienes, más allá de mis valoraciones, juzguen a los intelectuales, “periodistas” y a Obrador; pero pongan atención en lo dicho por Marín sobre los muertos equiparados con baches, que me parece nos lo muestra en su concepción más profunda sobre el valor de la vida humana, y en su pobre entendimiento acerca de las responsabilidades del Presidente de la República; que para él no tiene el deber de saber cuántos son los muertos tempranos por causas violentas relacionadas con el crimen –que son cientos de miles, que por decenas caen a diario en nuestro territorio–. Otra cosa es que el Presidente no sepa cuántos baches hay en las carreteras, pero la comparación de Marín es indignante, es grosera para los cientos de miles de deudos y para la nación entera. Quiero creer que Marín no espera un escenario tan catastrófico, en el que la cantidad de homicidios no naturales alcance la de los baches, que deben contarse por millones. Pero mientras dilucidamos el intrincado pensar de Marín con sus ambiguas equivalencias, él como “periodista” ya se convirtió en la penosa nota que nos ocupa: se transformó en un  meme más.

Roberto E. Galindo Domínguez

Maestro en apreciación y creación literaria, M. en C., literato, arqueólogo, diseñador gráfico. Cursa el doctorado de novela en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para Contralínea.

Carlos Marín: Cuando el “periodista” se vuelve un meme

Partido Verde y PRI al servicio de la industria minera

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@cachobanzi

El Partido Verde y el Partido Revolucionario Institucional siguen con el proceso de desmantelamiento de lo poco que queda de las instituciones ambientales. Ambos partidos políticos están listos para dar un nuevo golpe: la Ley General de Biodiversidad.

Los diputados federales ‘discutirán’, en la Cámara de Diputados, la legislación que en el Senado de la República ya fue votada. Ninfa Salinas del Partido Verde e hija de Ricardo Salinas Pliego, presentó la iniciativa que por supuesto beneficia al Grupo Salinas.

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En esta política descarada, los negocios van por encima de la sociedad. El PRI y el Verde son los publirrelacionistas de los grandes intereses económicos sobre la ciudadanía. Esto también lo vemos en el PAN e, incluso, en Morena. Unos dirán: ‘así es la política’. Lamentablemente, en esta política de amigos, tienen razón.

La Coalición Ciudadana ante la Ley General de Biodiversidad denunció que la Ley General de Biodiversidad abrogará la Ley General de Vida Silvestre y reformará la Ley General del Equilibrio Ecológico Protección al Ambiente (GEEPA). Así como Salinas la quiso, así saldrá: “Sin opiniones de las Comisiones de Cambio Climático y Asuntos Indígenas, sin consulta, y sin considerar a los pueblos indígenas y a la sociedad en general”.

Las organizaciones de la sociedad civil coinciden en que la ley es “violatoria de derechos humanos y al servicio de intereses privados; industria minera, energética, biotecnológica y farmacéutica las más favorecidas. Habilita el despojo a los pueblos indígenas y comunidades campesinas. Pone en riesgo Áreas Naturales Protegidas y especies prioritarias para la nación”.

Grupo Salinas, fundado por Ricardo Salinas Pliego (dueño de TV Azteca), tiene varios proyectos de minería a cielo abierto en Chiapas (gobernado por el Partido Verde) donde por lo menos 22 concesiones mineras están en poder de prestanombres del empresario, según Otros Mundos Chiapas.

En Baja California Sur, Grupo Invecture de Salinas Pliego posee una concesión en la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna, una de las áreas de recarga de la península y con el único bosque de encino de la entidad.

¿A quiénes representan los políticos?

Partido Verde y PRI al servicio de la industria minera

¿Dragado de clase mundial?

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@cachobanzi

Algo raro pasa en la bahía de La Paz. No hace falta ser un experto para observar los cuerpos descomponiéndose en nuestras playas, no de extrañarse formular la siguiente pregunta: ¿cuál es la relación o qué tanto influye el dragado del fondo marino que realiza la Secretaría de Marina (Semar)?

Son 5 porciones azolvadas del canal de navegación que realiza la Secretaria de Marina en la bahía de La Paz.

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Y más allá de buscar culpables, es nuestro deber exigir una explicación concisa sobre la mortandad. Primero, 21 delfines comunes de mar abierto muertos cerca de Pichilingüe. La prensa manejó que hubo una “riña” por el control del territorio con delfines tursión (Tursiops truncatus), porque la bahía de La Paz es su hábitat.


 

El 16 de febrero un tiburón ballena (Rhincodon typus) murió en la bahía de La Paz. La muerte coincide con la preocupación de organizaciones como AICMMARH AC o CONCIENCIA que manifiestan la posible relación entre este suceso y el dragado del canal de navegación. Hace meses, cuando comienza la Semar con los trabajos, las asociaciones manifestaron la existencia de un riesgo latente para los gigantes de la bahía y delfines tursion por el aumento del ruido, la sedimentación, la turbidez y los niveles de metales pesados.

El tiburón ballena y almejas son organismos filtradores por lo que surge la hipótesis en científicos que la presencia de metales pesados y partículas los afecten. Es obvio que las operaciones de dragado tienen un impacto ambiental, así como las descargas del material en la composición química del mar, esto ya es aceptado por científicos en otros países.

Por ejemplo, el artículo “Potenciales impactos ambientales generados por el dragado y descarga de materiales de dragado” del Instituto Nacional de Canalizaciones de la Universidad de Caracas, concluye:

“Las operaciones de dragado y descarga del material dragado tienen potencial para generar impactos negativos sobre las condiciones físicas químicas y biológicas de los ecosistemas. La turbidez es el cambio físico más importante generado sobre la calidad del agua durante y después del dragado. Los cambios químicos de la calidad del agua se pueden estimar con: la demanda de oxígeno, el aumento de nutrientes, presencia de trazas de metales pesados y pesticidas en la columna de agua, y la modificación de la salinidad”.

La postura del delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Jorge Iván Cáceres Puig, es distinta. Justificó a la Semar. Mostró una imagen de uno de los polígonos (la que está en rojo abajo) del dragado. También se puede ver el islote artificial de 4 hectáreas de los últimos 30 años según un experto de Cicimar.

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“Primero, para dimensionarlo, en esta imagen se muestra el polígono que se está dragando, lo cual corresponde al área de maniobras que históricamente ha utilizado la SEMAR para sus embarcaciones (ni de mayor calado, ni más), ante SEMARNAT presentaron un aviso de no requerimiento de manifestación de impacto ambiental al tratarse de trabajos de mantenimiento, para lo cual incluyeron análisis de los sedimentos los cuales se encuentran libres de materiales peligrosos, así como la justificación de la no afectación a la fauna pelágica marina por el dragado”, expone el funcionario federal.

Él afirma que el tiburón ballena murió por artes pesca y no a causa del dragado al igual que los 21 delfines comunes, en este caso una confrontación territorial con delfines nariz de botella fue lo que provocó el varamiento. Desde 2017, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) determinó que no había irregularidades, porque la Semar obtuvo la autorización sin requerimiento de manifestación de impacto ambiental, según consta en el oficio al SEMARNAT-BCS-02.01.IA.499/17.

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Mientras la discusión continúa en redes sociales y medios de comunicación, en las playas emergen más animales muertos, como las tres tortugas marinas y un lobo marino en el mogote que reportó un ciudadano.

Entonces, ¿qué sucede?

¿Dragado de clase mundial?

¿Cogerías conmigo?

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Roberto E. Galindo Domínguez

Esta es la pregunta que ante la falta de señales positivas del interpelado (a) y a reserva de no importunar a la o el requerido para la satisfacción de necesidades o impulsos sexuales, perversos o no, deberemos plantear en adelante cuando el amor o el deseo nos conviertan en cuerpos ávidos de complacencia por parte de un segundo sujeto (a), si no queremos ser acusados de acosadores, independientemente de que nuestra sociedad sea tercermundista y más atrasada que la francesa; como dicen muchos y muchas que defienden el derecho de acusar a cualquiera que de cualquier forma los, pero principalmente, las importune con requerimientos sexuales no convenidos, ya sea de forma verbal o por señas corporales. Como argumentó Catalina Ruiz en un debate con Martha Lamas[1], en relación al escrito de las intelectuales francesas que defienden el derecho a “importunar con galantería y seducir torpe o con insistencia de los hombres”, en el contexto de la campaña #MeToo, originada en Hollywood, Estados Unidos, y que ha llevado al cadalso mediático a varios presuntos acosadores. Y me pliego a la posición de Lamas menos estricta, porque muchas veces las señales no son tan claras: ni positivas, ni negativas; porque hay quienes incluso dicen no con la palabra cuando con las señales corpóreas consienten, hay también quienes dicen sí y después se arrepienten y se mueven al no físico o verbal. Aunque en cualquier caso y de acuerdo a lo establecido en cuanto a significado, un no es un no y debe bastar para detener los requerimientos amorosos y seductores.

            He usado la palabra coger[2] en el tiempo condicional pospretérito, ya que de esta forma al requerir de alguien tal acción –más allá de escribirla entre signos de interrogación o entonarla de manera inquisitiva–, el tiempo condicional pospretérito indica que de aceptar la parte solicitada, lo haría indudablemente después de consentir –aunque suene obvio–, a lo que fue al momento de ser planteado un cuestionamiento-solicitud hipotético[3], que sólo sería ejecutado de manera posterior a la respuesta afirmativa. En caso contrario, con la obtención de una contestación negativa, el solicitante al haber planteado un escenario de un futuro hipotético no debería ser acusado de ningún crimen, pues una hipótesis no compromete, por tanto no debe incomodar a nadie, ya que es hasta no ser comprobada, eso, una hipótesis. Incluso cuando el o la exhortada se sienta ofendido por el hipotético planteamiento.

            Debe ser derecho de todo ciudadano (a) del mundo poder plantear, ya sea de manera verbal o por escrito, ese ¿cogerías conmigo? que lo pueda llevar a los límites de la pasión o al deseo desbordado, a tocar el cielo en un orgasmo, a la felicidad de ida y vuelta y hasta la bancarrota sentimental pos-coito. Ese, ya sea por placer o por la perpetuación de la especie, debe ser un derecho fundamental humano. Como también lo debe ser la respuesta negativa del o la requerida. Y ante el no, claro y rotundo, verbal o corporal a ese planteamiento, la solicitud-hipotética no tendría más que desvanecerse en el imaginario del perpetuador verbal o literario y caer en el olvido del o la instada; sin mediar de por medio demanda legal, acusación publicitaria o linchamiento en la red internauta por haber insinuado en una pregunta condicionada un deseo o una necesidad amorosa o puramente sexual.

            Se podrá argumentar que la pertinencia o la impertinencia de un ¿cogerías conmigo? puede obedecer, la primera, al o a la que pide y, la segunda, exclusivamente a la o el convocado; y que de esta manera la parte cuyos favores sean implorados, puede considerar impertinente y ofensivo el planteamiento, y que en consecuencia tuviera todo el derecho de acusar y evidenciar públicamente al o a la que inquiere; lo cual me parece un exceso, cuando la solicitud no tenga más propósito que el solaz esparcimiento de ambas partes y/o la reproducción de la especie humana. Aclarando que siempre y cuando esta solicitud, por supuesto, no condicione una posición laboral, o cualquier beneficio social, académico o de otra especie que la parte invitada deba o pueda obtener sin recurrir a un encuentro de cualquier tipo con el o la peticionaria.

            ¿Cogerías conmigo? es pues mi derecho a la expresión de un deseo o una necesidad, que no debería ofender de ninguna forma a quien yo se lo esboce, en tanto esa persona tiene todo el derecho de negarse, y es mi obligación acatar la negativa. Aunque la valoración de la insistencia en el planteamiento queda a reserva del que solicite, en cuyo riesgo tiene en estos días el ser señalado de acosador, dependiendo de la parte solicitada a la que se le ocurra interpelar. Pero en tiempos de puritanismos sexuales más vale preguntar antes de decir guapa o mirar con cierta lascivia, y olvídense de “robar” un beso o siquiera rozar con intención sexual. Por mi parte aún me estremezco al recordar la vez que pregunté ¿cogerías conmigo?

Roberto E. Galindo Domínguez

Maestro en apreciación y creación literaria, M. en C., literato, arqueólogo, diseñador gráfico. Cursa el doctorado de novela en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para Contralínea.

[1] https://www.facebook.com/NoticierosTelevisacom/videos/1888271837870995/

[2] De acuerdo al Diccionario de Mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua: Practicar el coito

[3] De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y derivado de la palabra hipótesis: Suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia.

 

¿Cogerías conmigo?

#SOCIALITERATURA: La dualidad del Diablo Guardian

Diablo

 

Roberto Galindo

 

La novela contiene dos historias que se desarrollan y entremezclan desde el inicio, en una está Rosa del Alba Rosas Valdivia, alias Violetta (1973-1998), y en la otra Pig. Violetta, una de las voces de la novela, nos introduce en la historia en el escenario casi final de la obra. En los capítulos pares ella, en primera persona, le cuenta su vida a Pig mediante un casette, en el que retrocede y avanza en los diversos tiempos de su vida de una manera vertiginosa, que a veces parece no tener sentido. Pig, la otra voz fundamental, cuenta su propia historia y la de Violetta en los capítulos impares, pero mediante un narrador extradiegético en tercera persona que contextualiza la historia de ambos. Pig tiene un discurso narrativo más ordenado que parte de su infancia, pasa por su juventud y llega hasta su edada adulta; aunque da saltos hacia el pasado si alguna circunstancia amerita la reflexión de su comportamiento o cuando sus fantasmas pretéritos lo asaltan y le generan paralelismos vivenciales.

  Rosa del Alba o Violetta es al mismo tiempo uno y dos personajes, y a veces una narra la vida de la otra dependiendo del nombre que utilice y de la geografía donde se encuentre. En México, y no por gusto, es Rosa del Alba, aunque con fugas a Violetta. En Estados Unidos, en Las Vegas y New York, es Violetta: la mujer que quiere borrar su origen, su “naconacionalidad”. Ella aborrece la mediocridad “clasemediera” de su familia e inicia su carrera delictiva desde adolescente al desnudarse por dinero para el hijo del jardinero, roba a su familia, se pierde en el alcohol, las drogas y la prostitución. Violetta siempre busca satisfactores inmediatos, placenteros y materiales, sin planificar nada, sin importar los altos precios (humillación, adicción y soledad) que deba pagar por obtenerlos. Interactúa con gente de mala calaña: sacerdotes estafadores, padrotes, dealers, pervertidos, ejecutivos y publicistas transas, matronas, juniors, policías corruptos y asesinos. Aunque en su camino también se encuentra con personajes que la ayudan, a esos los llama My hero, en Houston es Eric o Superman, pues no se puede decir que el Mario Bross de Las Vegas sea un héroe; y dos en México: el Capitán Bacardí y, por supuesto, Pig su verdadero y único salvador, su Diablo Guardián, quien la libera de Nefastófeles, el diablo maligno de la historia.

   Nacido en el seno de una familia de la clase alta Pig es un huérfano educado por su abuela, a la que llama Mamita, es introvertido, travieso, malicioso, viajero al azar, paseante de los bajos fondos de la Ciudad de México, pasajero eventual en el viaje de las drogas y publicista brillante con oficio de escritor fracasado –un prostituto intelectual–. Recorre una vida vacía y habita una casa semi-abandonada. Atisbando en los abismos de la podredumbre humana busca una novela que escribir. Pig encuentra en Violetta un hoyo negro insondable donde saltar, una incógnita, la droga de su vicio, el amor; ella es la historia que ha querido contar siempre. Una vez que se ha enamorado de Violetta debe matarla por deseo de ella, desaparecerla sin importar que eso signifique no verla más. Ella necesitaba, por supervivencia, comprar un héroe. Él requería salvar a alguien para darle sentido a su existencia. Es así como las vidas de estos dos seres se unen. Ellos se maltratan y se salvan de una sociedad que los ha puesto en medio del vicio, la corrupción, la prostitución y las drogas; donde el dinero importa más que la dignidad, que la familia, más que cualquier valor.

   Diablo Guardián describe la atribulada y vertiginosa manera de sobrevivir de dos jóvenes. Muestra la descomposición social y el retorno a la vida primitiva y salvaje a que estamos expuestos dentro de la globalización, debido en gran medida a la fragmentación de la familia. Fenómeno que no es nuevo, pero que Velasco ha logrado caracterizar a profundidad para nuestra sociedad en las postrimerías del siglo pasado. Además, a través de Pig, el escritor nos comparte la experiencia del proceso de escritura de su novela.

Roberto E. Galindo Domínguez

Maestro en apreciación y creación literaria, M. en C., literato, arqueólogo, diseñador gráfico. Cursa el doctorado en investigación y creación de novela en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para Contralínea.

#SOCIALITERATURA: La dualidad del Diablo Guardian

La violencia feminicida no es sólo asunto de mujeres

Maniquies

Marisabel Macias

Parece que existen seres aferrados a desaparecer nuestra Paz, entes sin el menor sentido ético (¿humano?), incluso sin la menor seña de arraigo o amor hacia nuestro estado; gente que ha estado dispuesta a vender, además de las playas y la tierra, la seguridad de la comunidad sudcaliforniana, a entregar la vida de muchos seres humanos a cambio de no sé qué “bien o recompensa”. Además, muchos otros han aprovechado el clima de violencia y la falta de justicia para actuar criminalmente a sus anchas. Debemos aceptarlo: vivimos en una guerra, sí… igual que el resto del país y las mujeres para no variar, somos parte del botín de esta.

En 2017 mataron a 70 mujeres en Baja California Sur. En nuestro país la cifra subió de 7 a 8 mujeres asesinadas cada día. Los primeros seis meses del año pasado aparecieron 914 mujeres asesinadas tan sólo en 17 estados de la República y en otros 5 desaparecieron al menos 3,174.

Según la Organización de las Naciones Unidas, 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual, por mencionar sólo dos tipos. La violencia de género es la principal causa de muerte en mujeres de entre 15 y 44 años en todo el mundo. Sí, la misoginia y el machismo matan más que el cáncer, la malaria, el VIH y las guerras…son una pandemia. Por eso hablar de violencia de género, de violencia feminicida, es un tema que apremia. Deberíamos estar indignadas y organizándonos; mínimamente alzando la voz a través de todos los medios y espacios. Proponiendo formas de cambio. Urge la sensibilización y la acción social: no es un asunto que nos atañe sólo a las mujeres.

¿A poco ya se nos olvidó? El mes pasado despertamos con la terrible noticia de otro feminicidio en Baja California Sur: Alejandra Izquierdo, una jovencita raptada, torturada y asesinada por un comando de hombres armados que entró a la florería donde ella trabajaba y se la llevó a la fuerza. Después encontraron a la joven con un alambre enrollando en la garganta. O la mujer “sin nombre” que acaba de aparecer masacrada hace días en la colonia Ladrillera, en La Paz; para colmo de males, algún diario sólo mencionó el accidente que tuvo la unidad paramédica al asistir para dar fe del asesinato.

Frente a este infierno ¿se ha hecho algo? Quizá la indignación de algunas personas en redes sociales, ciertas notas en periódicos locales dando detalles morbosos de lo ocurrido o invisibilizando a la víctima con sus títulos machistas. Es terrible que el asesinato o desaparición de más y más mujeres y niñas en este y otros lugares del mundo siga pasando… porque, al parecer, nada más pasa: ni justicia, ni freno, ni nada.

¿Qué debemos hacer para enfrentar esto? ¿Qué se puede hacer desde nuestro ser mujeres, ciudadanas, mamás, trabajadoras, cuidadoras, amigas, hermanas, hijas, vecinas, novias, artistas, profesoras…?

De inicio apelo a la reivindicación de la palabra; frente a esta crisis total de justicia, y en una tierra arrasada por la impunidad y la violencia, sólo se me ocurre comenzar a desmenuzar el tema, “ponerlo sobre la mesa” y esperar a que se abra un diálogo que pueda aterrizarse en acciones y cambios en los ámbitos públicos y privados. Desde cada una. Crear conciencia. Informarnos seriamente para saber lo que está sucediendo y de lo que estamos hablando. Cambiar el miedo por reales estrategias, no sólo para cuidarnos o defendernos, sino para empezar a exigir lo que, por derecho, nos toca.

Y hablo precisamente del “Derecho” porque resulta que para que la violencia feminicida se siga perpetuando basta con que las Instituciones y el Estado obstaculicen el acceso a la justicia de las propias víctimas, invaliden sus Derechos ciudadanos y humanos, y sigan protegiendo a los responsables, que sigan volteando hacia otro lado. Basta con que la sociedad misma siga permitiendo la reproducción de la violencia hacia las mujeres y niñas, legitimando de muchas formas un tejido social de relaciones asimétricas donde se reproduce y conserva una situación de subordinación de lo femenino ante el ejercicio de poder masculino en diversos ámbitos: el hogareño, comunitario, educativo, laboral y, como ya dije, el institucional. Parece que seguimos atrapadas en un tiempo en el que las mujeres no merecemos contar con derechos humanos porque, aunque se declare lo contrario, en el día a día se nos sigue cosificando, violentando, matando.

La violencia contra las mujeres ha sido una constante en la historia humana y un mecanismo efectivo mediante el cual se busca mantenernos en un estado de sumisión; es necesario que entendamos, a través de la reflexión y cuestionamientos, que esa organización social patriarcal, que pareciera natural, ha sido construida de manera violenta, forzada; y que a la mujer se nos ha preparado desde la infancia –a través de la educación y la formación– para asumir una condición de sometimiento frente a lo masculino. Lo anterior es algo tan somatizado que, además de natural, a veces se convierte en situaciones cómodas o imperceptibles para nosotras mismas. Por eso es importante tomar consciencia de que el machismo y la misoginia pueden estar en muchas partes, ser ejercidos por cualquier persona; debemos aprender a detectarlos y no sólo colocarnos las gafas moradas para examinar situaciones de vez en cuando, sino adoptar en cada momento, cada día, en cada ámbito, una mirada crítica, una defensa firme sobre nuestro lugar y trato; sobre los ideales que perseguimos de un mundo más justo, libre de violencia y en igualdad de condiciones.  Es urgente que cada una de nosotras haga algo.

Recuerden que la violencia feminicida se resguarda en la violencia moral, en cada constructo social que nos oprime o nos violenta; todo esto para generar en entorno a la mujer un ambiente de violencia persistente y progresiva; violencia de muchos tipos que, además, culminan arrebatando la vida a las mujeres que la padecen.

Insisto, nos están matando. Muchas mujeres vivimos con miedo de salir a la calle solas, de noche o de día, a cualquier lado donde no se nos acompañe ¿Cuál autonomía si salir es un riesgo? La violencia feminicida sigue viva y nos lo deja claro con cada cuerpo de mujer que aparece violado, torturado, asesinado; es una situación progresiva que se nutre del contexto criminal en el que vivimos subsumidas todas las personas en este estado, en este país.

Les propongo: dejémonos de resquemores y prejuicios frente al Feminismo; dejemos de juzgarnos entre mujeres y comencemos a formar redes de apoyo, de estudio, de defensa, de activismo. Dejemos de responsabilizar a las víctimas y quedarnos con la explicación facilona de que “seguro andaba en malos pasos”… Porque, por último, también quisiera recordar e insistir en un elemento importante de toda esta maraña de crímenes, algo que la antropóloga feminista Marcela Lagarde[1][2] deja muy claro: cuando hablamos de feminicidios, que es la culminación de la violencia contra las mujeres, estamos hablando también de un crimen de Estado, ya que este “no es capaz de garantizar la vida y la seguridad de las mujeres en general, quienes vivimos diversas formas y grados de violencia cotidiana a lo largo de la vida”.

¿Acaso ya se declaró la alerta de género en Baja California Sur, tal como lo exigió el Frente Feminista Nacional de Baja California Sur? O ¿qué se está haciendo para atender estos feminicidios recientes? ¿Qué estrategias están en marcha en este momento para evitar que se nos siga desapareciendo y asesinando a las mujeres?

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[1] Quien, además, contribuyó al desarrollo del concepto “feminicidio” desde el contexto mexicano, en específico a partir del fenómeno violento que se presentó en Ciudad Juárez. Marcela Lagarde se atrevió a ponerle nombre a dicho fenómeno; hasta antes de eso se utilizaba el término “femicidio”, de la traducción literal del inglés, como propuesta de Diana Russell, que enuncia: “femicidio: como el término femenino de homicidio; es decir, como un concepto que especifica el sexo de las víctimas”. La definición de Russell no aporta mucha información sobre el victimario y el contexto en el que se perpetra y perpetúa el crimen; gracias a Lagarde se transitó de “femicidio” a “feminicidio”. El término feminicidio abarca no sólo los crímenes contra mujeres de cualquier edad o condición, sino que habla de toda una estructura de violencia de género tanto de una construcción social de crímenes de odio contra las mujeres como de la impunidad que los ampara.

Diana Russell, que enuncia: “femicidio: como el término femenino de homicidio; es decir, como un concepto que especifica el sexo de las víctimas”. La definición de Russell no aporta mucha información sobre el victimario y el contexto en el que se perpetra y perpetúa el crimen; gracias a Lagarde se transitó de “femicidio” a “feminicidio”. El término feminicidio abarca no sólo los crímenes contra mujeres de cualquier edad o condición, sino que habla de toda una estructura de violencia de género tanto de una construcción social de crímenes de odio contra las mujeres como de la impunidad que los ampara.

[2] Aquí les dejo el enlace para la conferencia completa: https://www.youtube.com/watch?v=f3jsrOQYVKE&t=1763s

 

La violencia feminicida no es sólo asunto de mujeres