#Gonzolador: Las ignoradas presas de jales de Santa Rosalía

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Rafael Murúa Manríquez

Una presa de jales con residuos tóxicos en Santa Rosalía permanece estoica ante la apatía de servidores públicos, sociedad civil y ambientalistas.

Tenía una hermanita feliz en ese inmenso paisaje coronado por vestigios industriales, pero el arroyo se la llevó al mar con su pesada esencia.

Los buzos cuentan que ese desemboque asemeja el fin del mundo en su imaginación, una estela de muerte tras el torrente inerte dejó en el mar que tocó. Costa negra sin luz ni vida como muestra del inframundo marino en el acuario del mundo.

Producto de un programa piloto en nuestro país el par de presas de jales que hoy se encuentran en desuso fueron responsabilidad de la LPF (Lixiviación, Precipitación y Flotación) y hoy son problema de todos los cachanos y sudcalifornianos.

Escuché de Susana Pacara, Comunicadora Quechua, del estado minero boliviano de Potosí, que las empresas mineras se llevaban en tren el mineral de su tierra, y cuando se acabaron el mineral se llevaron hasta el tren.

No hay una empresa que se resista a que se le dé el adecuado y cuidadoso trato a las toneladas de tierra contaminada que cohabitan Santa Rosalía en el paso de un arroyo colindante al Golfo de California.

Sin duda hay una alta concentración de metales pesados en los sedimentos de las costas de Santa Rosalía y debemos de tener especial cuidado con los residuos de la actividad minera, pero no solo de la que se encuentra activa.

Una de las presas de jales ya fue absorbida por la naturaleza, sin embargo todavía podemos librarnos de una. Es una tarea colosal, lo entiendo, más para eso tenemos un aparato gubernamental de las mismas proporciones que se debe de encargar de la protección de todos.

Espero demuestren con acciones de este tipo la preocupación por el pueblo que nos venden con fotos de entregas de despensas, desfajados, sin zapatos, ni maquillaje, con cachuchas que cubren el impecable corte de cabello más caro que el apoyo alimentario que pregonan. Ojalá.

Rafael Murúa Manríquez director de RadioKasha.

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#Gonzolador: Las ignoradas presas de jales de Santa Rosalía

¿Es el cambio climático un asunto de género?

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Carlos Mancilla

 

Los últimos días han sido ‘’históricos’’ en cuanto a los efectos de fenómenos naturales en varias partes del hemisferio, particularmente en Latinoamérica donde hace exactamente una semana, Baja California Sur y los estados vecinos, sufrirían el embate de la depresión tropical Lidia. Tras su paso, trascendió en redes sociales que en Baja California Sur no se registraban lluvias tan fuertes desde 1933 (con información de CONAGUA). Del lado del Atlántico y en la zona de las islas del Caribe llegaron noticias aún más estremecedoras. La fuerza del huracán Irma (categoría 5 según la escala de viento Saffir-Simpson) azotó con potencia destructiva varias islas del Caribe. Tan solo en Antigua y Barbuda, su primer ministro Gaston Browne anunció que ‘’el 90% de la estructuras se encontraban destruidas […]’’ y que Irma ‘’fácilmente ha sido el huracán más fuerte en golpear el Caribe [..]’’, dichas declaraciones, 10 horas después de que el país perdió comunicaciones con el resto del mundo.

En un vistazo rápido a las recientes catástrofes por fenómenos naturales, es cada vez más común leer ‘’el huracán más fuerte’’, ‘’la lluvia más fuerte’’, ‘’el tifón más letal’’, ‘’la sequía más dura’’ dentro de los principales encabezados de periódicos internacionales. Y aunque Trump, mucho antes de llegar a la presidencia dio el carpetazo para dar por clausurado de una vez por todas el debate sobre el Cambio Climático (el mismo presidente que recientemente durante el eclipse de sol, volteó hacia el cielo sin ningún tipo de protección en los ojos) resulta evidente y necesario repensar todos los diálogos sobre el Cambio Climático en calidad de urgencia, prioridad y, que de una vez por todas, pueda plantearse desde un discurso ecofeminista cada vez más contundente y que nos viene a mostrar ‘’el otro lado de la moneda’’, sobre todo, cuando los datos de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos revelan que el 70% de las personas pobres del mundo son mujeres. La perspectiva de género en el debate del Cambio Climático esta todavía ausente en gran parte de la epistemología que se genera en cuanto al tema.

Cuando hablamos de desastres naturales, rara vez nos detenemos a pensar en el género como un factor determinante de cómo me va a afectar a mí un desastre natural, dependiendo de dónde estoy situado, si soy hombre o mujer, en qué país vivo y cuáles son las estructuras y roles de género que predominan en dicho lugar. El caso de los países del Sur es alarmante, el Cambio Climático aunado a la llamada Ética del Cuidado, en la que las mujeres están destinadas a una serie de atribuciones como el cuidado del hogar, de los hijos, en donde existe una dinámica de agricultura de subsistencia en la que ya es imposible cosechar para vivir debido al embate del clima, las sequías, la destrucción del medio ambiente que colocan a las mujeres en una vida precaria, donde por un lado hay que trabajar la tierra –y nunca llegar a ser ellas las titulares de la tierra-, educar y cuidar a los hijos, proporcionar agua –además de difícil acceso en países del Sur- y, todavía, enfrentarse a la violencia de género todos los días.

De acuerdo a estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas, en el 2008, ‘’las mujeres y los niños/as tienen 14 veces más posibilidades de morir durante una emergencia o desastre que los hombres’’. En ese sentido, se informa que ‘’las mujeres y las niñas asumen también la principal carga de la recolección de agua en los países en desarrollo. De hecho, un análisis de 25 países de África subsahariana reveló que el 71% de quienes recolectan agua en la región son mujeres y niñas, y en un solo día las mujeres gastan colectivamente alrededor de 16 millones de horas en buscar agua (los hombres, 6 millones)’’. ¿Es el Cambio Climático un asunto de género? No nos queda ninguna duda que la respuesta es sí.

En mayo del año pasado, se llevó a cabo en Dinamarca el foro Women Deliver en donde se discutió sobre salud, derechos de las mujeres y, por supuesto, Cambio Climático. Allí, una joven activista procedente de las islas Fiji comentó que en su país transcurren “seis meses al año combatiendo ciclones y otros seis preguntándose cómo conseguir agua corriente”. Las estadísticas y los saberes que se compartieron en dicho foro, de mujeres de todo el mundo que hacen frente al Cambio Climático fueron tan estremecedoras como reveladoras, concluyendo en que no se puede separar el debate del clima del debate sobre el desarrollo ni seguir abordando dichos temas sin una visión desde el género.

El feminismo ha denunciado largamente las dinámicas del patriarcado –sublimado en el capitalismo–  en donde a las mujeres son vistas a partir de la dualidad naturaleza-cultura, es decir, el mundo natural y la ética del cuidado –que se traducen en relaciones jerárquicas de poder– mientras que a los hombres se nos asocia con la civilización: el dominio. De ahí que los hombres históricamente hayan tenido más presencia en el arte, la filosofía, la ciencia y que un grupo goce más privilegios sociales, económicos y políticos. De la lucha feminista y de la ecologista, ha surgido desde hace varios años una corriente alternativa (pero no separada) del feminismo: el ecofeminismo. En palabras de Beatriz Gimeno (2011):

El ecofeminismo ha […] ha señalado que en el orden simbólico patriarcal la dominación de la naturaleza y de las mujeres están conectadas; el ecofeminismo considera que la dominación y explotación de las mujeres y la dominación y explotación de la naturaleza tienen un origen común: una visión androcéntrica de la vida en la que el varón busca dominar el mundo (y las mujeres son parte de ese mundo) y en la que éste construye su subjetividad y construye la sociedad a partir del dominio de ambas”. 

Baja California Sur y la absurda lógica de la clase política

La lectura que puede hacerse sobre el Cambio Climático en nuestro estado es claramente distinta. Pero ¿qué tan distinta y qué otras lecturas pueden hacerse en cuanto al género y el clima? Podríamos hablar sobre bioética, poca responsabilidad a la hora de planear los modelos de urbanización (edificio colapsado durante el paso de la tormenta Lidia en la Colonia Chulavista en Los Cabos, asentamientos de alto riesgo en arroyos y un largo etétera). La rapiña (el trending topic de los chubascos sudcalifornianos), la indiferencia de las autoridades que, por un lado, censuran a los medios de comunicación de informar sobre la tormenta, pero por otro no informan a la ciudadanía sobre los costes del paso de Lidia, los fallecimientos, entre otras cosas. Además la incompetencia para vigilar establecimientos y salvaguardar a la población. Todo esto conforma la absurda lógica de la clase política de Baja California Sur; y me gustaría terminar este breve resumen sobre lo que a mi modo de ver, podría llegar a enriquecer los debates sobre el Cambio Climático si comenzamos a visibilizar que también es un problema de género, con una fotografía del diputado federal Ernesto Ibarra Montoya (Partido Acción Nacional) donde fue captado muy sonriente haciendo de entrega de un bote de leche Nido y un paquete de pantimedias a una damnificada en Los Cabos tras el paso de Lidia.

El nivel de nefastez, de poco sentido común y de sexismo que refleja esta fotografía me produce nauseas. Por un lado, el señor diputado que llega a la zona de desastre a ‘’ayudar’’, uno pensaría en otro clase de víveres (de primera necesidad, la leche en polvo podría serlo en caso de que la mamá no produjera leche materna por x o y razón, pero las pantimedias no, bajo ninguna circunstancia)- aunado a lo que su figura representa (el Estado) en la sociedad, y sin caer en paternalismos absurdos, estamos ante una clase política que considera que es de primera necesidad obsequiarle a una mujer un par de pantimedias después de un desastre natural, porque en su lógica patriarcal es esa su función como mujer: servir en el hogar, cuidar a los hijos y verse ‘’atractiva’’ y  nada más.

Para terminar, me gustaría añadir que cualquier lectura desde el género e interseccional a los debates del cambio climático son igual de valiosas que las que pueden tenerse en grandes congresos y foros internacionales. Nunca antes en la historia habíamos enfrentado la furia del clima como lo hacemos ahora. La Madre Natura nos está diciendo algo, ¿cuál será el mensaje? Y todas las preguntas que nos caen encima como lluvia de ciclón. El entendimiento del progreso desde la dinámica capitalista/patriarcal se demuestra todos los días como insostenible. El futuro del planeta entero está destinado a ser zona de desastre bajo esta lógica, y no nos queda más que apelar a nuevos modelos de subsistencia que nos hagan voltear –forzosamente– al suelo, la tierra, los mares, los ríos, las montañas y los cielos. Esta vez más amables con ellos, desde la equidad y el reparto justo de la ética del cuidado entre hombres  y mujeres.

¿Es el cambio climático un asunto de género?

#LosCabos: Después de la tormenta, vienen los bisnes

Cochi

@cachobanzi

San José del Cabo y, en particular Cabo San Lucas, las construyeron en el lugar perfecto. La punta de la península tiene las condiciones ideales para el desastre natural perfecto para una urbe en el que los capitales viajan de lugares desconocidos. Las cruzan varios arroyos y ambas ciudades las destruye el vendaval, pero las rehace el capital a su antojo gracias al tránsito libre de dinero. Sin duda, el agua de la lluvia ayuda a lavar mucho más que las banquetas.

Las tormentas o huracanes no son un riesgo financiero para aquellos que urgen de deshacerse de volúmenes gigantescos de efectivo. Aquel inversor agresivo que pone su dinero en un fondo de inversión de alto riesgo, es decir, el interesado está dispuesto a ganar sin importar nada para obtener una alta rentabilidad en el menor tiempo posible. No sucede así para quienes pagaron una elevada prima de un seguro ante desastres naturales, porque sus inversiones son a mediano o largo plazo. Algunas empresas hoteleras o inmobiliarias a veces no ganan, pero sí las aseguradoras. Ya pasó una vez con el huracán Odile que hizo pedazos los edificios de endeble tablaroca.

No olvidemos a los grandes bancos mundiales que están listos a incentivar a los gobiernos latinoamericanos para crear un Fondo de Seguros para Desastres Naturales, con préstamos a 25 años con una tasa de interés que fija el British Bankers´ Association (BBA), con la finalidad de “reducir su vulnerabilidad fiscal frente a las catástrofes” (BID, 2011). Tampoco el codiciado Fondo Nacional contra Desastres (Fonden) que otorgan cuando se decreta zona de desastre.

En fin, podría seguir enlistando las formas de sacarle jugo a un desastre natural, pero es preciso señalar las serias irregularidades en el desarrollo urbano de las ciudades de Los Cabos que terminan con la vida de quienes las viven los 360 días año. En el caso de Homex construyó fraccionamientos que se vinieron abajo a causa de un arroyo en Chula Vista y Puerto Nuevo, son un claro ejemplo de cómo el sector turístico–inmobiliario están ligados. Al concretarse la venta, la desarrolladora se deslinda de lo que pueda sucederle a las personas que con sacrificio pagaron un crédito. Se levantan cada mañana para viajar a la ciudad en la que por unos cuantos pesos van a servir a los miles de turistas que llegan.

Las ciudades de Los Cabos reproducen la desigualdad pese a los millones de dólares que mueven. El negocio por encima de la vida. Al territorio lo trastocan hombres de cuello blanco muchas veces representados por mexicanos que intentan imponer una nueva territorialización mercantil que genera la expulsión de familias que no pueden rentar o comprar una casa cerca de sus lugares de empleo. Tienen que conformarse con sobrevivir en una zona de alto riesgo. El mismo presidente Enrique Peña Nieto explicó la razón: la alta plusvalía del destino turístico.

 “Lidia” dejó tras de sí la cadena de corruptelas que hay detrás de la construcción de una casa, la venta de un terreno o la edificación de hoteles en áreas de peligro. Reveló la frialdad con las que ciertos personajes ganan carretonadas de billetes. Desde lo local hasta las más altas esferas. Funcionarios públicos que son beneficiados por el poder económico, se convierten en empleados de grandes corporativos y olvidan su principal tarea que es la del estado: mejorar las condiciones de los habitantes. En cambio magnifican la vulnerabilidad de la ciudad ante desastres naturales en espera de un nuevo bisnes en la reconstrucción de un puente o el desarrollo de un nuevo bordo para desviar el arroyo y vender más terrenos.

#LosCabos: Después de la tormenta, vienen los bisnes

Dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno

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(Foto: Obras para captación de agua en la ciudad de La Paz)

Frank Aguirre

Domingo 13 de agosto. Eran las 7:50 de la mañana y ya hacía calor. Humedad sabor a infierno. La temperatura quemaba tu piel, incluso bajo la sombra. El clima no era benevolente ni siquiera porque estabas recién bañado. En las afueras de un hotel del cual no recuerdo el nombre, nos juntábamos una tercia coches en caravana para salir con dirección a zonas aledañas a la mítica Ciudad Obregón. Después de tres horas de viaje en carretera: la primera parada. Un pueblo con una similitud que bien pudiera ser cualquier comunidad cercana a la sierra de La Laguna en  Sudcalifornia. El pueblo se caracterizaba por calles de tierra y casas modestas de un piso, todas y todos los habitantes en la banqueta o en la sombra: conviviendo, cotorreando, observando detenidamente a quienes ingresamos a la comunidad. La diferencia entre el lugar a donde llegamos y cualquier pueblo aledaño a la Sierra de la Laguna recae en dos cosas importantes: viviendas hechas con adobe y carrizo, y habitantes con un imponente, orgulloso y marcado rasgo étnico. Estábamos en territorio Yaqui. Potam, para ser preciso.

   Los que presenciamos ese momento histórico en la reunión entre el Ingeniero Cárdenas y la Tribu Yaqui, no parábamos de sentir a flor de piel la impotencia de las palabras de denuncia por parte de los jefes y capitanes de Potam: Buscan desarrollarse en base a tecnología sustentable (energía eólica, parques solares y ecotecnias para captar agua), el gobierno PRIISTA se los impide, sin fundamento, y no, no piden dinero. Lo mismo pasó en Vicam (comunidad adherente al Consejo Nacional Indígena) con la presa la angostura y en Loma de Bacum, la última línea de defensa contra el gasoducto ilegal que busca imponer una empresa sobre sus tierras poniendo en peligro a sus niñ@s y miembros de la comunidad (extrañamente el mismo gasoducto le saca la vuelta a Obregón por 30 kilómetros).

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   Lo expuesto por la comunidad Yaqui puso en perspectiva lo sucedido hace unos años en La Paz y el cambio de uso de suelo ilegal que quiso otorgar el cabildo a la minería a cielo abierto: ¿Y si el gobierno no “escucha”? ¿y si el gobierno impone? ¿Y si el gobierno es cómplice? ¿Qué va a pasar cuando la crisis del agua nos alcance al igual que la comunidad yaqui de Vicam?

Error, en La Paz ya vivimos una crisis de agua de la cual nadie habla:

   Desde hace más de 10 años en la ciudad tenemos el famoso método de “tandeo”, nos hemos acostumbrado a creer que cada 3 días te llegue agua a tu casa, que es normal si no tienes aljibe esperar unos días a que vuelva el agua, pedirle agua al vecino. NO. No es normal, debería de llegarnos todos los días, a todas horas.

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   ¿Qué pasa? Nos hemos acostumbrado a “barrer” la arena del patio o del pavimento a manguerazos, a echar agua a la tierra “para que no se levante el polvo”, a dejar la llave mal cerrada, o a durar en la regadera hasta 20 o 30 minutos, ¡a tener pasto ¡EN UNA ZONA DESÉRTICA! Hemos hecho costumbre ver el agua correr en la calle y no buscar la fuente del derrame, denunciar las fugas, cerrar las llaves. También nos hemos acostumbrado a ver fotos de funcionarios de alto nivel inaugurando pozos, o posando al lado de una tubería “sofisticada”. Pero el agua sigue sin llegar.

  El agua sigue sin llegar desde Fidepaz hasta la Márquez de León. No llega porque como casi todo en las instituciones de este país el sistema de agua potable está mal distribuido, carece de tecnología adecuada para nuestro contexto árido y de densidad poblacional. Nuestros funcionarios municipales, dispuestos siempre a superarse, no están siendo atendidos, no están siendo capacitados y profesionalizados conforme a la urgencia y emergencia. Porque “no hay dinero”. Todo lo anterior tiene que ver con financiamiento. Financiamiento que TÚ querida y querido lector, y yo, estamos desembolsando día con día cada que pagamos algún consumible con IVA, cada que pagamos el predial o cuando declaramos impuestos, financiamiento que viene con NUESTRO VOTO. Y ese financiamiento existe, abunda, está a merced de unos cuantos personajes que muchas no escogimos, que en muchas ocasiones son elegidos por unos pocos que no representan ni un tercio del padrón electoral. Ese financiamiento se llama:

1.- Presupuesto de Egreso del Municipio.

2.- Presupuesto de Egresos del Estado (manejado por los diputados).

  En ninguno de los dos lugares podemos encontrar acciones concretas para abastecer de agua tanto a colonias populares como zonas pudientes de la capital de Sudcalifornia. Pero sí vemos campos de golf replicándose. Duplicándose. Vemos hoteles sin escrúpulos que se roban literalmente el agua. Vemos fugas que no se arreglan y mujeres acarreando agua ocho horas al día para poder cocinar, limpiar, bañar a sus hijos.

  ¿Qué pasaría si un día nos pusiéramos las pilas y empezáramos a captar agua de la lluvia? ¿Y qué pasaría si eso fuese ilegal? Nuestro derecho humano al agua hoy y mañana están en riesgo. Urge la democratización del agua para poder ser autosuficientes y ayudar a los demás a serlo, a captar agua con techos inteligentes, a filtrar agua con intervenciones urbanas y que ayuden a recargar los acuíferos y mitigar la infiltración de agua de mar, y reutilizar aguas grises en nuestros jardínes. A captar agua con tecnología avanzada que nos permita tomarle ventaja a la humedad y que permita reutilizarla para beber, para vivir.

   ¿Qué nos toca ahora? Cierra la llave, invierte en arreglar las fugas de tu casa, si puedes compra excusados ahorradores, barre con escoba no con agua, desaste de tu pasto (si tienes) y utiliza plantas nativas que están acostumbradas a la poca precipitación de la zona, denuncia las fugas incesantemente, pregúntale a tu diputado local cuánto están invirtiendo en modernizar el sistema de agua potable, exígele a tu diputado que te rinda cuentas sobre la democratización del agua, es tu empleado.

   El cambio climático ya está aquí, este año llueve, el que sigue quien sabe. Porque hoy podrás tener aljibe, pero mañana quien sabe si este lleno. Evitemos los conflictos por el H2O. Estamos a tiempo. Podemos lograrlo. Podemos hacerlo Aquí y Ahora.

Agradecimiento especial a todo el equipo, miembros y directivos
de Fundación para la Democracia, a todas las 8 comunidades del Yaqui, no están solos.

Dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno

El dilema de Los Cabos: ¿el turista o el residente?

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Carlos G. Ibarra

Un rifle automático, en unos cuantos segundos, agujeró la estrategia de miles de dólares en marketing y publicidad que gira en torno a la marca Los Cabos. Los balazos obligaron a familias y turistas a huir de playa Palmilla a la que asisten cada domingo. Ese 6 de agosto ocurrió un golpe simbólico que los hombre del dinero llaman “la gallina de los huevos de oro” en un hecho devastador que revivió declaraciones como “ningún turista resultó herido”.

   En un desesperado intento por contrarrestar la mala imagen en medios de comunicación y evitar la salida de los capitales que fluyen a través del sector turístico, Luis Esponda Cascajares, director del Fidecomiso de Turismo de Los Cabos (Fiturca), salió mucho antes que las mismas autoridades con un boletín de prensa para aclarar que los visitantes, ni uno solo, fue herido.  La estrategia del profesional en promoción turística era posicionar en el espectro mediático que en Cabo no se mata al turista. Sin decirlo, recalcó que en Los Cabos solo matan a residentes. A mexicanos. A criminales.

    Al final, en la construcción del mensaje que se difundió pasó a segundo plano la salvaguarda de los locales. Los que habitan las calles cada mañana para ir a chambear atendiendo a millonarios.  Quizá por la inmediatez de la reacción no hubo tiempo de configurar el recado que Esponda Cascajares emitió o quizá la afirmación del Fiturca sea un reflejo de lo que algunos creen, sobre todo aquellos que dependen del negocio turístico.

    Incluso se envió un documento Q&A en inglés que guiará a hoteleros con respuestas a las preguntas frecuentes que hacen medios de comunicación, integrantes de la industria turística y consumidores. De lo que pasó en Palmilla se dirá que las autoridades informaron que “el incidente fue un asunto personal” sin turistas lesionados.  El hecho es un evento aislado. La seguridad de visitantes es la máxima prioridad para las autoridades.  Solo criminales pierden la vida. Se dirá lo que sea para mantener la burbuja.

   La veneración al proceso de turistización del territorio es un fenómeno que lleva implícita la revaloración de la ciudadanía que habita el lugar. La retórica del turismo es un doble discurso: el local pasa a segundo plano. En la lógica de urbanización turística los locales estorban en la ecuación.

    En ciudades turísticas de España, por ejemplo, el rechazo al turismo va en aumento. Esto no es nuevo, George Doxey propuso en 1975 un índice de irritabilidad ante la turistificación que consta de cinco fases: euforia; apatía; molestia; antagonismo y rendición. Justamente Barcelona experimenta la etapa cuatro que generó manifestaciones y actos violentos contra autobuses turísticos; ¿BCS en cuál se encontrará?

    La turismofobia, en España, para algunos es una xenofobia crónica que emanó de un grupo radical de izquierda. Para otros, es la reacción natural a los elevados costos de alquiler que imposibilitan al ciudadano común pagar un piso para vivir, porque Airbnb creó una crisis entre los españoles que, ahora, los obliga a aglutinarse en pequeños departamentos mientras que los extranjeros pagan y habitan ocasionalmente sus antiguos barrios, en una cara más de la gentrificación de las ciudades turística, en un fenómeno que releva una clase social baja por otra con mayor capacidad monetaria.

   ¿Llegará el día en que la aberración al turista por parte del residente ocurra? Sí. En algún momento sucederá como pasa en otros países cuando la presión turística sea insostenible. Pasará bajo condiciones distintas que España o Italia.

    La turismofobia es una reacción natural a las injusticias del turismo y, en BCS, lleva una lista larga de atrocidades como el despojo y daños socioambientales.

Twitter: @cachobanzi

El dilema de Los Cabos: ¿el turista o el residente?

Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

buzos-limpiando-arrecifeTreinta limpiezas, dos años de actividades, cientos de voluntarios: sudcalifornianos, de otros estados y extranjeros. Y lo más importante no son las 36 toneladas de basura que han sacado del mar de Baja California Sur, de arrecifes y manglares, de playas y dunas, en el continente y en las islas, sino la conciencia de que la educación es la base para que los desperdicios no lleguen al mar.

Roberto Galindo

Aunque 36 mil kilos cuentan mucho, deben ser sólo una pequeña parte de la basura que ha llegado al mar si consideramos que en el estado generamos alrededor de 900 toneladas de desperdicios al día. Que la basura llegue al mar por descuido o negligencia no es excusable. Ser indiferente ante la contaminación es punible. Y para aquellos que arrojan la basura a propósito las condenas debieran ser muy severas.

            ¿Quién no ha visto a un conciudadano arrojar botellas, bolsas o cualquier tipo de desperdicios a la calle? ¿Así tienen su casa esos que andan por ahí dilapidando sus miserias de consumo? El puerto, el estado, el país es nuestra casa. Gente que tira la basura en la vía pública demuestra su mala o escasa educación, lo que no le enseñaron en su hogar, lo que no aprendió en la escuela y peor aún, lo que vio hacer a sus mayores cuando niño.

            Educación es el propósito fundamental de Mar Libre —antes llamado Rescatando Nuestros Arrecifes y Manglares (ReNAM)—; educar a los niños y a los adultos para que consideren al planeta como su casa. No exagero al nombrar la Tierra como en una película del Apocalipsis: ¡es nuestra casa y la estamos llenando de basura!

            Nosotros como sociedad, el gobierno y el progreso industrial llevamos la basura al mar, al desierto, al bosque y a cualquier área natural. Y a donde llega nuestra bazofia, a veces no hay humanos, sólo animales que no saben qué hacer con ella —aunque muchos “humanos” tampoco lo saben y la tiran fuera de los contenedores—.

            Mar Libre también realiza otras actividades invaluables, que incluso importan más que las 36 toneladas recolectadas. Ha impartido más de 400 clases de educación ambiental en escuelas de La Paz: en el puerto, La ventana, Los Planes, Cabo Pulmo, Puerto Chale, Chametla, El Centenario y San Juanico; más de doce mil niños y adolecentes hoy saben lo pernicioso que es arrojar basura para los ecosistemas y los animales, pero también para ellos y sus familias. Por otro lado, las comunidades se están embelleciendo con murales que algunos artistas han realizado en homenaje a los hábitats que se limpian y a la fauna costera que Mar Libre salva de la basura; esta es otra acción educativa que pugna por la recuperación del espacio público para el disfrute de la ciudadanía. Sacar basura no es el fin último, la educación es la clave para evitar que los desperdicios lleguen al medio ambiente.

            La iniciativa ciudadana ha traspasado los limites estatales. Ciudadanos de Ensenada, Baja California, y Tulum, Quintana Roo, se han acercado a los coordinadores para solicitarles apoyo, quieren replicar la exitosa iniciativa ciudadana de limpieza. Incluso gente Guatemala los ha contactado con el mismo propósito. Los resultados de Mar Libre son impactantes si consideramos que no cuentan con aportaciones económicas del gobierno ni lucran con las actividades. Las donaciones que recibe Mar Libre son de dos tipos: la fuerza de trabajo de limpieza del ciudadano y bolsas, agua, guantes, tanques para buceo, embarcaciones, alimentos, entre otras cosas que proporcionan varios prestadores de servicios locales.

            Mar Libre tiene claro que no podrá sacar toda la basura que pulula en el mar que rodea a Sudcalifornia, sabe que mucha ya debe haber llegado a otras playas, a otros países, incluso continentes. Pero sus integrantes creen que pueden ayudar a que llegue menos basura al mar, y piensan que una vez que el ciudadano sea consciente de no tirarla, tampoco llegará a otros ecosistemas.

            Crear una conciencia de la importancia de habitar una casa, un planeta limpio, es un objetivo mucho más ambicioso que sacar toneladas de basura. Se trata de cambiar la forma de pensar y el actuar de la gente. A veces la sociedad nos arrojamos en caída libre en un trayecto largo de autodestrucción. Hoy y desde hace dos años Mar Libre nos da un paracaídas, abrasémoslo como si nuestra vida dependiera de este, porque de hecho sí depende. Aplaudamos la iniciativa, apoyémosla divulgándola y, por qué no, sacando basura en las convocatorias mensuales de Mar Libre.

Roberto E. Galindo Domínguez

Escritor, maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para la revista Contralínea.

Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

#LaCuchara: El Programa de Desarrollo Urbano de La Paz

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Sandino Gámez

El día miércoles 29 de noviembre de 2006, en el salón de un reconocido hotel de la ciudad, por iniciativa no de la autoridad municipal sino de una asociación civil se realizó el primer foro público para discutir el Programa de Desarrollo Urbano de La Paz (PDU).

               Este ejercicio de participación ciudadana generó modificaciones apenas estéticas al proyecto final, pero permitió que se hiciera pública, quizá por primera vez, la manera cómo se dirigía (y en parte se dirige aún) el futuro de esta ciudad.

            En esos años, el XII Ayuntamiento de La Paz, luego de una licitación pública nacional, contrató por un millón de pesos al ingeniero *** de la consultora ***, para que elaborara un plan maestro para la urbanización del territorio colindante a esta ciudad capital. La proyección debería hacerse a veinte años. Aquel ayuntamiento se proponía promulgar en forma de ley dicho PDP en su trienio y terminar así con la improvisación característica de los periodos precedentes. En este sentido, la iniciativa del XII Ayuntamiento fue positiva.

Sin embargo, la forma como se elaboró de manera inicial el PDU y las propuestas de su contenido son altamente discutibles: su esquema de pensamiento y planteamiento estaba (y en muchos sigue estando) muy alejado de los intereses sociales y colectivos de los ciudadanos paceños.

Diez años después todos lo podemos ver todos los días en nuestra ciudad: es un modelo que sólo a pocos beneficia.

            De inicio, el PDP en 2006 no fue abierto al escrutinio público. Los talleres que se supone originaron propuestas para su elaboración fueron furtivos. Fue sorprendente conocer que el diseñador del plan no había consultado al sector académico de La Paz, ni se había apoyado en alguno de la multitud de estudios científicos disponibles hacía décadas en los cuatro o cinco centros de investigación científica con sede en la ciudad. Carecía incluso de una revisión elemental de aspectos ambientales, económicos, sociales o culturales.

            A este foro del 29 de noviembre de 2006 asistieron los regidores ***, *** y Álvaro Fox, los representantes de la Cámara ***, numerosas organizaciones ambientalistas y sociales, así como ciudadanos interesados.

El consultor expuso un resumen y enseguida fue cuestionado por los asistentes sobre la falta de representatividad de su plan. Ante sus respuestas vagas hubo sucesivas reiteraciones de la misma cuestión y el consultor terminó por confesar que para él en La Paz no había una sociedad civil organizada de manera coherente a la cual solicitar su opinión. Informó, ahí mismo, que llevaba dos años residiendo en la ciudad, y que pensaba quedarse a vivir, porque le gustaba el lugar.

            ¿Cómo pudo entonces generar una planeación urbana para los siguientes veinte años de la ciudad de La Paz? Por lo dicho en el foro y el resultado presentado, el consultor elaboró su plan guiado por sí mismo, por  modelos matemáticos y una metodología creada por él para el caso. También, dejó ver, lo guiaron ciertas directrices de los potentados de la tierra y la política de esos años (y todavía, algunos) evidentes en las láminas artísticas con las que presentó su modelo de PDU.

            Si alguien está escandalizado hoy por las playas artificiales del gobernador Mendoza en el Malecón de La Paz, en aquellos años el PDU consideraba la colocación de cuatro islas dentro de la ensenada de La Paz, unidas por un puente; cada isla con uno o varios edificios, conectando la ciudad de La Paz con El Mogote.

Pero la urbanización del Mogote (o el proyecto Paraíso del Mar) no se mencionó durante la presentación. La explicación del consultor para estas islas artificiales fue: existe un valor intrínseco en el paisaje, el paisaje de la ensenada de La Paz no se encuentra disponible en este momento, el uso de estas islas potencia el valor del paisaje, aumenta su valor; de esta forma, las islas pueden generar ingresos adicionales al municipio (por su concesión) y a la vez otorgan a los paceños un acceso a uno de sus recursos naturales, el paisaje de la ensenada, que no tenían.

            El elaborador original del PDU de La Paz no consultó o no consideró ninguno de los estudios de mareas y corrientes marinas de la ensenada de La Paz para diseñar y colocar sus islas. Se basó estrictamente en el asolve (o sedimentación) actual que tiene a esa zona de la ensenada con una profundidad mínima. Los científicos del CIBNOR, CICIMAR y la UABCS que han estudiado esta zona señalan que cualquier obstrucción en las corrientes actuales de la ensenada terminarán por cerrar el canal de Arípez (entre el Mogote y el malecón), convirtiendo a la ensenada en una laguna. Tampoco consideró los efectos devaluadores sobre el paisaje de la propia ensenada que tendrían los puentes y las islas con los edificios. Su aspiración al colocarlas fue, pues, estrictamente imaginativa, de su invención.

            El PDP inicial (y vigente) no consideró tampoco el ‘Atlas de Riesgo de la Ciudad de La Paz’, documento que se encontraba publicado de manera reciente en 2006. Tampoco consideró los avances existentes en su momento del Plan de Ordenamiento Ecológico del Municipio de La Paz (detenido por el cabildo del XIV Ayuntamiento e ignorado por actual XV).

Había una visible premura en promulgar este proyecto sin importar la falta de información segura y representatividad social.

            Los regidores presentes intentaron escudarse del rechazo de los asistentes recordando que el PDU se encontraba en ese momento en fase de consultas. “Cuando esté en la cancha de nosotros, entonces agregaremos las propuestas que nos hagan llegar, pero deben hacérnoslas llegar por escrito”, dijo el regidor Álvaro Fox (del partido Convergencia).  Cabe hacer notar que, en ningún momento, ni los regidores ni el consultor tomaron alguna nota sobre las propuestas o cuestionamientos que se les hizo en la hora y media de este foro.

            El PDU se publicó en 2008 y ha sido “revisado” cuando menos una vez en cada nuevo ayuntamiento. La más reciente revisión está en proceso. El 2 y 3 de agosto próximo será la etapa final de análisis. Las mesas de trabajo están programas de 10 a 13 horas, en la sala de juntas de la estación central de bomberos de La Paz.

Quien acuda a estos talleres verá la enorme diferencia en este proceso de socialización del PDU de La Paz a las de la ocasión inicial. Para empezar ya no hay un “consultor” por honorarios, sino un Instituto Municipal de Planeación, con un amplio margen de autonomía administrativa y dirigido por una funcionaria electa por su experiencia y méritos.

            ¿Y quién representa a la sociedad civil de La Paz en estos talleres? ¿A los propietarios de grandes predios? ¿A los económicamente interesados? ¿A los académicos? ¿Cuáles son sus resoluciones? ¿Qué impacto tendrán en los habitantes de esta ciudad en lo inmediato y en el futuro?

 

———— sandinogamez@gmail.com

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