El tunde teclas y el periodismo gore

Diario

@cachobanzi

Regresé a BCS porque me dijeron que acá no mataban periodistas. Pero las cosas cambian. Antes amansaban a cualquiera con un convenio gordo y cómodo. No había amenazas. Había cómplices. ¿Para qué usar el plomo? Se trataba, más bien, de que todo quedara entre «amigos». El círculo rojo y el periodismo objetivo: un equilibrio entre poder (o poderes) y comunicación de masas, unidireccional, sin las inoportunas críticas en redes sociales a los medios oficiales, que legitimaban una mentira o una verdad. Pero la modernidad vino a interponerse.

   2014. Una balacera rompió el silencio en una vereda cercana a la carretera rumbo a Los Planes. Año decisivo, espacio de reestructuración en las formas de reportear la nota roja. El crimen organizado se dividía. Acontecimiento insólito que, sin embargo, no evitó del todo que la sección policíaca en los diarios locales siguiera rellenándose de boletines sobre choques y robos a casa habitación. Los homicidios serían declarados como casos aislados. La nota principal sería la vida del gobernante en turno, una cosa parecida a «un día en la vida de…».

   Ante la realidad innegable y el mutismo de los diarios oficiales, los sitios web de noticias adquirieron credibilidad y alcanzaron la categoría de plaza pública. Con tal de obtener clicks inmediatos, el morbo de la ciudadanía le vino bien a estas páginas. En las redes sociales aparecieron personajes que se posicionaron simplemente porque iban hasta la escena del crimen y la grababan personalmente, algo que no hacían los reporteros de policiaca hasta entonces. Dejó de ser imprescindible la página web. Un perfil de Facebook y un celular se volvieron material suficiente para convertirse en reportero. Las transmisiones en vivo comenzaron a dominar la escena y se acabó el papel primordial de los medios impresos, e incluso sus formatos digitales que, secreto a voces, querían respaldar una pseudorealidad impuesta por el poder. Las redes sociales le dieron a la ciudadanía, al fin, una herramienta para confrontar a los «expertos» de la comunicación y no sólo poner en tela de juicio sus publicaciones, sino ignorarlas y crear las propias.

   Al intentar analizar el papel del reportero en BCS, hay que tener en cuenta que éste se mueve en un espacio turístico, un edén para desarrolladores inmobiliarios, hoteleros y vacacionistas al estilo spring breaker. En la ciudad turística, patrón que se repite en otros destinos de México, la economía funciona legal e ilegalmente. Se prestan servicios, se ofrecen bienes, de manera regular, pero también de manera informal, al menos informal en el sentido de su legalidad. Por encima de los pequeños negocios ilegales se eleva el lavado de dinero, práctica que puede asociarse con grandes empresas de cualquier índole. Mientras tanto, las familias que migraron persuadidas por la esperanza del progreso, alcanzan una mal pagada neoservidubre. En una situación similar de pobreza el crimen organizado encuentra al personal necesario para perseverarse, ya no sólo como un cártel, sino como un sistema, un organismo.

   En medio de este escenario el periodista no ejerce libremente su profesión, al menos no con carácter investigatorio real, sino como transmisor, como decía, de las imágenes cruentas, que no obstante deben ser igualmente moderadas en su publicación, pues hay que dar una buena imagen de la región a los ojos de los inversores.

Reportar la barbarie

«Mataron al reportero Max Rodríguez», dijo ella. Tardé en asimilar la frase, pero en cuanto lo hice supe que ya nada sería igual. Contuve la respiración y recordé cuando Max me llamó preocupado para preguntarme cómo un corporativo de minería submarina me demandaba a mí, reportero menor de 30 años, por 20 millones de dólares. Su llamada fue un respaldo en aquel momento. Recordé también mis tiempos en Rosarito, Baja California, allá por 2008, cuando comencé a ser corresponsal de la nota policiaca. La muerte de Max desempolvó la principal razón por la que yo me había alejado de las noticias de ejectuados. Y es que en aquel tiempo ya se tenía en Baja California un registro de reporteros, columnistas y periodistas asesinados. No se trataba únicamente de presuntos narcos. El caso más sonado fue el del Gato Félix, del semanario Zeta de Tijuana, en 1998.

   A mis 24 años tuve la insólita prudencia de rechazar la adrenalina que te hace tomar un taxi, en plena madrugada, con el fin de sacar la mejor fotografía del nuevo muerto, tumbado por las balas. La experiencia es adictiva. Mi jefe editorial de entonces me había aconsejado que en cuestión de asesinatos evitara ciertos detalles y, en definitiva, no profundizara demasiado al redactar, por mi propia seguridad. Al llegar a La Paz me encontré, después de un tiempo, con aquella violencia de la que había huido. Intenté mirarla como parte de mi trabajo, retomarla como un tema, pero sabiendo que sería sólo por una temporada.

   A como yo miro las cosas, la violencia no parará. Me tocó ver desmoronarse el discurso del exgobernador Narciso Agúndez Montaño (2005-2011), aquel cínico comentario de que «a BCS los narcos sólo vienen a vacacionar». Vi cómo Marcos Covarrubias (2011-2014) reconocía por primera vez que «criminales» se enfrentaban a balazos en La Paz, pero tratando de minimizar ese hecho con posturas como «no le demos la imagen que no merece a BCS». Y, bueno, todos estamos experimentando cómo Carlos Mendoza Davis suministra su «medicina», junto a miles de militares en un presumible intento por frenar la carnicería que tiene nerviosos a los hoteleros y a nosotros mismos.

   El homicidio de Max es un acto brutal para el gremio periodístico, sobre todo para aquellos que a diario contabilizan los cadáveres del genocidio. Esos números que tanto irritan en cuanto más crecen, porque funcionan como insecticida que espanta a los inversores. A estas alturas, da la sensación de que cualquiera puede morir cuando menos lo espere, esté o no relacionado con una forma del narcotráfico. Las amenazas siguen y no es difícil imaginar quién será el siguiente.

   A raíz de la intimidación, directa o indirecta, hacer buen periodismo en BCS se complica cada vez más. Las reservas en la información, la prudencia obligada, son actitudes comprensibles cuando la cantidad de muertos se infla sin concesiones, afectando a los grupos criminales, como si fuese cosa «entre ellos» y afectando también a periodistas, policías, menores de edad, familiares de asesinados y a la tranquilidad general, que debería pertenecernos a todos pero que para nadie está garantizada.

   Con estas palabras que ahora leo quiero hacer un homenaje a los buenos y malos periodistas que a diario tratan de sobrevivir en el espeso ambiente del poder, mientras desde las butacas la gente espera al siguiente reportero para convertirlo en héroe o villano. En una situación como la que vive el estado y todo el país, la autocensura se convierte en un mal necesario, ya no sólo por uno mismo sino por quienes están junto a uno, en este rincón alejado.

La labor del reportero gore

Tunde las teclas y construye un retazo de lo que creemos nuestra realidad y nuestra verdad. Una de las tantas «verdades» que maquilan las redacciones, como parte del ejercicio de poder que la maquinaria imprime todos los días en el cuerpo social. En ocasiones, el tunde teclas es incitado por sus jefes a traspasar las líneas profesionales, con tal de enviar un mensaje al que no pagó el convenio. Con frecuencia se lo llevan entre las patas los políticos, los directores de medios de comunicación, los corporativos transnacionales y el crimen organizado.

   En Dispárenme como a Blancornelas, Daniel Bassave presenta una radiografía del fascinante y deteriorado cosmos de los de abajo, de la cadena trófica reporteril, de los tunde teclas. El tunde teclas es un cuerpo dócil, es otro soldado de Foucault, padeciendo la disciplina de los poderes sobre su cuerpo. El tunde teclas se somete. Si sobrevive dentro de la cañería del poder, puede ser utilizado, transformado y perfeccionado para fines específicos. Hay un control sobre el sujeto que emite los signos y da sentido a miles de individuos que forman la colectividad social; aquellos que buscan orden dentro del caos. Son ellas y ellos quienes reciben el mensaje, resultado de relaciones estratégicas; «el ejercicio del poder consiste en “conducir conductas” y en preparar la probabilidad (Foucault)».

   En caso de no cumplir con las encomiendas implícitas de su ejercicio, son eliminados. Javier Valdez, periodista recientemente asesinado en Culiacán, Sinaloa, afirmó que «los medios de comunicación y los reporteros son desechables: un acuerdo entre la autoridad –municipal, estatal o federal–, las presiones de un grupo político, un candidato o un dirigente de un partido, la extorsión empresarial y del mismo gobierno (…) El resultado siempre es el mismo: medios de comunicación que mueren, periodistas despedidos, comunicadores acusados y exhibidos públicamente. El destierro, siempre el destierro, aunque el reportero se quede a vivir donde siempre» (en entrevista con Wilbert Torre).

   El trabajo del tunde teclas se centra en el duro camino de cazar la nota. Como vemos, su margen de acción es limitado. Un obrero de la información que, en algunos casos, está convencido de tener unos gramos de poder en su bolsillo, del que se atascan los gobernantes en turno. Casta que en ocasiones es amigable, mientras que en otras se convierte en su más feroz ejecutora. Una relación ambivalente por la que transcurre su vida, que se disipa entre el olor a tinta y a ceniceros.

   Tampoco tiene horario. Su profesión y su vida se confunden más allá de una hora de entrada o salida. En los tiempos en que el Internet lo permea todo, el tunde teclas tuvo que adaptarse y trabajar con él. Dejó de presionar tanto botón y comenzó a transmitir la masacre, una masacre característica de la ciudad turística neoliberal. Martin Scarpacci (2015) en su artículo Ciudades estratégicas: entre el extractivismo y el narcotráficoLa violencia en el paradigmático caso de ciudad Rosario, expone la relación entre ciudad-región y región-resto del mundo, y en esta dialéctica señalará «la vinculación existente entre los mercados legales e ilegales de la economía y cómo ésta afecta a la ciudad modificando el espacio donde interactúan las personas con los medios de producción».

   El autor reflexiona sobre cómo el excedente capitalista de ambos negocios «se cristaliza en gran medida en la construcción edilicia o en grandes desarrollos inmobiliarios, pero también a nivel de uso de suelos, expandiendo innecesariamente la frontera urbana, subordinando al territorio y la ciudad a las lógicas especulativas de mercado». ¿Será posible considerar a Los Cabos o La Paz, al igual que Rosario, como enormes lavadoras de capitales?

   Sé que la ciudad turística neoliberal no es el tema central en esta ocasión, pero es ahí donde se entreteje la relación estratégica entre violencia, poder, medios de comunicación y crimen organizado. Es necesario intuir que el reportero se enfrenta a la era del periodismo gore. Los más de 100 ejecutados de octubre lo confirman, ¡y aun no acaba el mes! Los cuerpos desmembrados, las niñas y niños asesinados, las madres sin hijos, las hijas sin padres, las familias destruidas, la sangre seca de las calles, las narcofosas, el miedo.

   Sayak Valencia Triana (2012), utiliza el término «capitalismo gore» para visibilizar «la complejidad del entramado criminal en el contexto mexicano, y sus conexiones con el neoliberalismo exacerbado, la globalización, la construcción binaria del género como performance político y la creación de subjetividades capitalísticas, recolonizadas por la economía y representadas por los criminales y narcotraficantes mexicanos, que dentro de la taxonomía del capitalismo gore reciben el nombre de sujetos endriagos».

   Implicados en las relaciones del capitalismo gore, sobresalen «el derramamiento de sangre explícito e injustificado, el altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con la precarización económica, el crimen organizado, la construcción binaria del género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de “necroempoderamiento”» (Valencia, 2012).

   En este ambiente, el cuerpo humano se convierte en una mercancía necesaria al servicio del sistema económico paralelo. Asalariados criminales que buscan en automático un mejor estatus de vida. Una pequeña dosis de «felicidad». Este asalariado no necesita ser un experto en armas, ni siquiera ser mayor de edad. Requiere de un perfil cuyas características se reparten mayoritariamente entre la pobreza, la invisibilidad de oportunidades contundentes para «salir adelante», la educación cultural (el narco es un ideal) y el deseo de acceder a las recompensas de un sistema consumista que le permitiría gastar como un nuevo rico, aunque sea por un fin de semana, sin importar que sea el próximo en aparecer acribillado.

  El periodismo gore se caracteriza por un fácil acceso a smarthphones, magnificación de la tragedia y el performance de la muerte para sobresaltar las emociones. Con este nuevo elemento en el proceso de comunicación, se exalta la parte obscena del crimen organizado que, no obstante, no deja de reflejar aspectos más de fondo en la política, la economía y la cultura. Mientras tanto, la «narcomáquina» sostiene un diálogo de cadáveres e insensibiliza al espectador. A su vez, el periodismo gore legitima el proceso de «necroempoderamiento» e invisibiliza la precarización social.

  La transmisión en vivo encumbró el terror en nuestra mente. Una normalización y una justificación de la violencia. Manuel Castells (2009) afirma que «las noticias (especialmente las imágenes) pueden actuar como fuente de estímulos equivalente a las experiencias vividas. El odio, la ansiedad, el miedo y la euforia son especialmente estimulantes y también se retienen en la memoria a largo plazo».

  El periodismo gore evita cualquier crítica ética al ejercicio abusivo del poder, venga de donde venga; incluso sortea las estadísticas de reporteros asesinados. Prefiere el show mediático. Sayak Valencia Triana (2012) expuso cómo existe en el capitalismo gore «un entramado fuertemente ligado a los beneficios económicos que reporta tanto su ejecución como su espectacularización y posterior comercialización a través de los medios de comunicación. En el capitalismo gore la violencia se utiliza, al mismo tiempo, como una tecnología de control y como un gag que es también un instrumento político».

   El periodismo gore se escribe con miedo, con un alambre envuelto en el cuello y un cuchillo entre los dientes. Siendo el reportero un aparato desechable, se reducen sus capacidades de negociación o simplemente deja de tenerlas. Ya que es un ser incómodo dentro de la «narcomáquina», es necesario, para el buen funcionamiento de dicha máquina, eliminar las incomodidades. Un plomazo y adiós. Javier Valdez lo sabía bien:

   Las manos del reportero tiemblan, quiere escribir la verdad y la palabra «miedo» se anota sola, desea decir dónde, cuándo, quién, por qué…y la palabra «miedo» escupe burla, angustia, desilusión, olor a sangre o pestilencia de una casa de seguridad; el reportero tiene hijos, esposa, padres, hermanos, pero también tiene sus muertos y una mordaza, sus muertos y hambre y llanto y sed y una punzada en el pecho que le obliga reprimir algunas lágrimas, sabe que no puede escribir, no debe escribir, no siente escribir, no sabe escribir porque «miedo» es su casa, el periódico donde trabaja, la ciudad y el país donde vive, donde se esconde y miserablemente sobrevive, pero aun así le dice al teclado, «ándale, cabrón, no te agüites. Digamos lo que sabemos», pero sólo «miedo» aparece en la pantalla (Valdez, 2016).

   El reportero en el periodismo gore no es una persona, es un tunde teclas. Un sujeto descarnado de sí mismo, con un teléfono inteligente en la mano. Dislocado de su realidad, pero con la capacidad de captar otras realidades más violentas y trasladarlas al espacio virtual del que abrevan los curiosos ciudadanos que alimentan el miedo y la tristeza en sus casas de interés social, al ver la imposición del imperio de la violencia y darse cuenta que el presente y el futuro también están desmembrados.

Texto de Carlos G. Ibarra

Edición: Octavio Escalante

 

 

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El tunde teclas y el periodismo gore

#ALVTurista: De la falsificación de documentos al espectáculo mediático

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Nuria Gil / Sergio Reynaga

Comité Groucho-Marx, comediantes comprometidos

 

El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.

Groucho Marx

I

 

Buenas, Jóvenes y jóvenas, nos volvemos a poner en transistores. El espectáculo y sus decorados, en sus formas más sofisticadas, se nos presentan como formas asumidas. Naturalizadas para el desplazamiento cotidiano de las poblaciones. Sin embargo, el ensamblaje de utilería y escenario, supone cada vez más un ejercicio ridículo. Aunque por estúpido, no deja de ser violento. ¿Turi o espectador?, ¿Qué relación hay entre no implicarse con los dolores del mundo y la exigencia de paisajes idílicos? El poder no tiene ética, decimos pues, que la situación de injusticia social, solo puede ser inducida por las tontas.

     Por otra parte, “poder hacer, poder decir”, quizá sea también un grado importante de responsabilidad, aunque la palabra luego se sienta como un huizapol en el pie. Los desplantes de autoritarismo suscitados desde el inicio de la administración en estado crítico de la imponente figura del gobernador Carlos Mendoza, (¿no les recuerda un poco al pingüino de batman regresa? de eso hablaremos en la siguiente entrega) son un arcoíris en colores pastel. Se abre el telón, sale un político de oficio con una propuesta de ley, que garantiza al capital privado la oportunidad de pasar por alto las necesidades de la población y por supuesto la posibilidad de realizar sus proyectos sin restricciones de ningún tipo, con la promesa de transformar sus pérdidas en deuda pública ¿cómo se llamó el chiste? La ley Mendoza en un pueblo sin gente, con todo lo que eso implica. Como si el cuadro no estuviera de por sí caliente, con la guerra del narcotráfico, el incremento de las muertes, y la militarización de la ciudad, pudimos ver como se atentaba contra los pescadores de la cooperativa Punta Lobos, a punta de granaderos, (cuicos entrenados para propinarte una chinga), más aún, el intento de despojo, en un desprecio descarado por las estudiantes sudcalifornianas en la Ciudad de México, en el caso de la AESM y la casa del estudiante. Con saña y maña, nuestros sapientísimos administradores nos dicen: Pues esa madre se está cayendo, igual y la palomilla ni la ocupa bien, además, somos a toda madre, los vamos a salvar de su espacio histórico, porqué quizá si lo vendemos, ustedes que son profesionistas del mañana, puedan darnos un mejor presente, ¿se acuerdan que nosotros les dijimos vivir mejor, pero en un mejor futuro? Pues el futuro no es hoy, si no mañana o pasado, mijitas. Y si se vuelven a organizar por los golpes económicos que el neoliberalismo nos exige dar, pues les volvemos a sacar a los granaderos. Y sí, así fue con los camioneros durante las manifestaciones contra el gasolinazo. Nosotras pensamos que la clase política entera se compone de turis, no habitan ni procuran el territorio, la salud ni el respeto a los pobladores. La búsqueda de la vida plena, para ellas, consiste en apañar lo que se pueda mientras quede algo. Desde lejos watchamos con tierna pero filosa ironía, la inmoralidad de sus sueldos y sus discursos tejidos de mentiras, allá lejos, porque señoras y señores: nosotras no les creemos.

Hay otra cosa que quisiéramos sumar a lo que nosotras llamamos: las perlas del desprecio: la guillotina política a través del linchamiento mediático contra John Moreno, el abogado de los pescadores movilizados en Todos Santos, y contra Joella Corado. Pensamos que sí, como se ha dicho ya, es una amenaza a la movilización política organizada, que se opone a los planes de socialización de la miseria y generalización del despojo a beneficio de los dueños del dinero. Aunque más curiosa nos resulta, la estrategia utilizada por los turis, que va desde la falsificación de documentos utilizados como pruebas para su detención, a las ridículas irregularidades en los procedimientos, tal forma de secuestro político nos parece arcaica, aunque para nada extraña. El papel del espectáculo mediático al servicio del montaje institucional será clave para la aplicación de la fuerza pública (o privada): la posibilidad de vivir mejor está aquí ¿pero para quién? Mientras ellas amasan fortunas despojando a nuestra comunidad, a lo hacha, las fauces jurásicas del monstruo político neoliberal, continuaran el pique contra la vida y la dignidad. La simulación mediática es hoy la única garantía de legitimidad para el gobierno de turis, sin embargo, pareciera que su desmantelamiento sólo necesita de que pushemos poquito, una madrecilla nomas pues… pero juntas.

Fin del primer acto.

II

Dentro del afán por revalorizar el vasto suelo mexicano, encontramos una nueva categorización solo para unos pocos pueblos afortunados y merecedores de tal etiqueta: la de “Pueblo Mágico”. El país ya cuenta con 111(y subiendo) de estas localidades y sus respectivas promesas gubernamentales, tanto para los habitantes  de esos hermosos lugares como para el visitante, ese “turi” que espera una alternativa fresca, que quiere escapar de su cotidianidad, de su hastío, para sentirse inmerso en otras costumbres, en otras prácticas pero sin percibir que se trata de un parque de atracciones. De un decorado. Se abre el telón, comenzamos y se repite, se repite un día tras otro pues esa autenticidad que se espera del local no es más que la repetición diaria para contentar a dicho espectador. Digamos que en esta obra el director es el capital, con el cargo de subdirector encontramos a los organismos gubernamentales, tenemos también a los actores con sus diferentes papeles: principales, secundarios, suplentes, las que forman parte del decorado (¿recuerdan al niño pasto, o al niño acento?) y por supuesto, las que no pueden faltar: las espectadoras. Y así manteniendo a cada una en su lugar, todo bien ordenadito y delimitado, todas podemos estar tranquilas, sobretodo algunas, aquellas que van con el equipo vencedor.

        Según la Secretaria de Turismo de este nuestro estimado Gobierno, las características que debe cumplir un Pueblo Mágico para ser nombrado como tal y ser revalorizado (económicamente aunque lo disfracen  histórica y culturalmente) exigen contar, con atributos únicos, simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, magia que te emanan en cada una de sus manifestaciones socio-culturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico atendiendo a las motivaciones y necesidades de los viajeros. Pues un Pueblo Mágico se define como un pueblo que a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado, valorado y defendido, su herencia histórica, cultural y natural; y la manifiesta en diversas expresiones a través de su patrimonio tangible e intangible (querido lector esto lo puede encontrar aquí http://www.sectur.gob.mx/wp-content/uploads/2014/10/GUIA-FINAL.pdf ).

Hasta ahora parece un plan perfecto de conservación y mantenimiento de las prácticas histórico-cuturales y la economía local. Queridas y queridos, tenemos la gran suerte de encontrar en Baja California Sur dos de estos Pueblos Mágicos, Loreto y Todos Santos. Y después de esta larga introducción, y de intentar hilar esta serie de acontecimientos que hasta parecieran aislados, hablemos un poco de Todos Santos. Pues este hermoso pueblo, cumple con todo lo citado anteriormente. Es más, allí conviven felizmente foráneos que ya son locales, artistas, pescadores, agricultores, locales que parecieran foráneos, visitantes, “turis”, naturaleza, cultura e historia. ¡Un momento!, ¿hemos dicho pescadores?, ¡uy! pues creemos que ellos y sus prácticas socio-económicas, su cultura y su historia no tienen cabida en un Pueblo Mágico, por lo menos  no en Todos Santos, creemos que los turis dirigentes, pensaron: pues como la lista es larga si retiramos solo a un pequeño grupo de esta conformación de categorías nadie lo notará. Y así, desacreditando lo expuesto con anterioridad, es como comenzó el megaproyecto de Tres Santos, esa maravilla “ sustentable y ecológicamente responsable”, que dará trabajo a los que anteriormente ya tenían trabajo (xdxd) y que en un futuro será parte de la dinámica local, suponemos que esperan que el ya inaugurado hotel boutique San Cristóbal y el proyecto que pretende ocupar una superficie de 414 hectáreas, en las que se construirán 4.472 viviendas (cuyo precio oscila entre los 400,000 y los 900,000 dólares), tres hoteles, áreas comerciales, un huerto “orgánico comunitario”, un club de nado privado, el “Centro Universitario Todos Santos” de Colorado State University y una planta desalinizadora, pase desapercibido en un pueblo de 5000 habitantes. Hasta ahora, nosotras pensábamos que el acuífero de Todos Santos presentaba déficit, quizás de donde beben 5000 puedan beber otros 10,000, pues solo es agua. Todo esto exige que los pescadores se acostumbren a sus nuevos trabajos, y los conviertan en las prácticas cotidianas de las que hablábamos al principio, que nadie recuerde la playa Punta Lobos, el mangle y a los pescadores. Que el caso de John Moreno y Joella Corado sea recordado como un caso de despojo legal (y entre ellas además), que no se relacionen sus nombres junto al de los pescadores, la lucha por la preservación de su playa y las prácticas que durante generaciones se han llevado a cabo allí. Pues ahora pongámonos un poquito serias: hay que vincular los nombres de Black Creep Group, conocida como Mira Companies (su filial mexicana) y Tres Santos, pues como la “Santísima Trinidad” son tres en uno. A esos nombres hay que relacionarles el despojo a los pescadores, la pérdida completa de un ecosistema y su consiguiente transformación, la pérdida de las prácticas socio-económicas y culturales, la pérdida de toda la dinámica socioambiental y el encarcelamiento (secuestro) de John Moreno y Joella Corado. Esto llevado a cabo con el apoyo gubernamental y la autoridad (in) competente, bajo concesiones para uso de suelo y agua de SENMARNAT y OOMSAPAS, organismos que velan tanto por el ecosistema, como por sus pobladores. En fin, desde que inició el proyecto de Tres Santos hemos disfrutado de tres partidos políticos de color y nombre diferente al mando, aunque las políticas son muy semejantes, ¿No parecen el mismo perro con distinto collar?  Es tal la incongruencia que hasta parece un mal chiste.

Por último, nosotras las militantes del comité Groucho Marx, comediantes comprometidas, queremos pedir una disculpa por haber hablado con más seriedad esta vez. Les contamos: al chile, hace mucha calor, y cuando el infiernito nos abraza de tal manera, a una no le queda más que cagar el palo, o en su defecto pasearse por alguna tienda departamental (chale) con aire acondicionado, aunque también nos podríamos hacer pendejas por el malecas, para hacer como que no pasa nada, loca. Pero como no podemos pasearnos por la tienda o bajar al malecón, pues nos pusimos a cagar el palo… Esperamos ofrecer más risas en la próxima entrega. Bueno pues… nos watchamos al rato, palomilla, se bañan.

Fin del segundo acto

Pd: Afirmamos que el gobernador y todos sus secuaces son turis. Por si no quedó claro.

#ALVTurista: De la falsificación de documentos al espectáculo mediático

Los establos de Augías

 

social-disturb

Eleazar Gámez Rascón

En Baja California Sur vivimos una permanente crisis desde, por lo menos, los últimos cinco gobiernos. La crisis no es, como pudiera parecer, de carácter económico. Es de carácter político, y sólo de política electoral, que lo es también, sino en lo esencial es la crisis de la política constitucional, o de la constitución política de los sudcalifornianos.

                Con ella hemos entrado en la crisis de la representación política. Porque la misma Constitución de B.C.S., en su artículo 90, concede, otorga, todo el poder del Estado a un solo individuo que se denomina Poder Ejecutivo o gobernador constitucional.

                Dicho gobernador, cualquier gobernador, posee un poder que le permite integrar a su voluntad a todo el gabinete de procuración de justicia, al propio procurador, por supuesto, pero también a los jueces e, indirectamente, a los órganos de justicia electoral; esto porque es facultad constitucional del gobernador conformar al Tribunal Superior de Justicia, es decir, a todo el Poder Judicial. En Baja California Sur, de hecho y constitucionalmente, no hay división de poderes.

                La Constitución mandata al gobernador para que asuma y utilice todo el poder del Estado sin marcarle una sola sanción por los excesos, extravíos o mal uso del poder en que incurre o pudiera incurrir.

                No existe ningún mecanismo legal-constitucional que permita a los ciudadanos llamar a cuentas al Ejecutivo. Los ciudadanos sudcalifornianos se encuentran inermes ante el autoritarismo establecido por la Constitución local en la figura y la persona del gobernador.

                De semejante poder sólo puede surgir la corrupción y la impunidad, instituyéndose esta trinidad (poder, corrupción e impunidad) como una “forma de vida y de gobierno” en la sociedad sudcaliforniana, donde la simulación es el rasgo distintivo.

                El autoritarismo ha promovido con mucho éxito el achatamiento de los liderazgos emergentes en la sociedad. Todo se mueve de arriba hacia abajo, se burocratizan y empobrecen las instituciones culturales, económicas, sociales y, particularmente, las políticas.

                Basamento original de la democracia electiva, los partidos políticos con registro son entidades no de interés público, como marca la Constitución General de la República, sino entidades compuestas por grupúsculos políticos burocratizados, interesados en hacerse del poder, abjurando hasta de las más elementales ideas sociales, como pueblo, patria o nación. Son parte esencial de la telaraña del poder que displicentemente sujeta entre sus manos el Ejecutivo, como sujeta el ritmo de la justicia mediante el nombramiento que hace de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del estado.

                Es seguro que por ello en Baja California Sur no hay discusión política sobre las ideas o las perspectivas de vida y desarrollo para la sociedad sudcaliforniana. Hay chismes, acusaciones cómicamente moralistas e insultos (en privado, hasta eso). La clase política no se autocritica, cree en el sistema, atribuye sus desventuras en y con el poder a la perversidad de un sujeto y su familia, presuntamente rapaces, pero de los que no diferirían demasiado en las mismas circunstancias.

                De hecho no pueden atribuirle sus desventuras a las fallas estructurales del sistema, porque ellos son el sistema. Son los guardianes, son quienes cierran el paso de la representación política a los ciudadanos, quienes sólo pueden registrarse como candidatos ante las autoridades electorales (en manos indirectas del Ejecutivo) mediante alguno de los partidos, los únicos que tienen patente o franquicia de la representación electoral. La excepción de los candidatos independientes aún no demuestra más que la regla.

                La crisis es mucho más profunda y amplia de lo aquí esbozado. Hay más suciedad que en #LosEstablosdeAugías. Heracles desvió un río e hizo pasar sus aguas por los establos para dejarlos limpios. Aquí el río al que debe modificarse el curso es a la Constitución Política de Baja California Sur.

                Otro sistema de partidos, reforma electoral, revocación de mandato, acotamiento del poder ejecutivo, elección pública de magistrados, elección directa y territorial de los regidores, penalizaciones y sanciones al gobernador que correspondan a la gravedad y exceso del uso de sus facultades, y un servicio civil estatal y municipal de carrera. Éstas son algunas de las fundamentales cuestiones que los electores y los ciudadanos deberán exigir a los partidos políticos  y a los candidatos que quieren ser diputados y presidentes municipales en el actual proceso electoral.

                En todo lo anterior se sustenta y se explica la necesidad de una reforma constitucional que ponga freno o condiciones al descomunal poder del Ejecutivo, con penas y castigos para su mal uso y discrecionalidad.

Una reforma electoral que simplifique los mecanismos para el registro de candidatos a puestos de elección popular, incluso fuera de la voluntad de las decisiones cupulares de los partidos, convertidos hoy en pequeños feudos electorales, manipulados siempre por el señor de más arriba, además de sumisos y permanentemente en la confusión ideológica y el temor a perder sus puestos.

Una reforma político electoral que establezca en primer lugar el mecanismo de revocación o refrendo de mandato a la mitad del periodo de cualquier funcionario público o representante popular electo por el voto ciudadano, para que éste, el voto, no sea un cheque en blanco, sino un auténtico respaldo de la función pública.

Elección popular de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia del estado.

Esto es lo que pedimos debatir entre candidatos, partidos, medios y sociedad. ¿Por qué no habría de responder la clase política, la intelectualidad sudcaliforniana o los mismísimos dirigentes políticos del estado?

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eleagamez@prodigy.net.mx

Los establos de Augías

Semarnat defensora de la minera de Ricardo Salinas Pliego

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Es evidente la repulsión social hacía la minera de Ricardo Salinas Pliego, y la Semarnat continúa complaciente con el poderoso magnate. No puedes pensar lo contrario, cuando acabas de escuchar a Alfonso Flores Ramírez, titular de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la dependencia federal, defender al proyecto Los Cardones.

Su declaración parecía más una justificación. Habló con los mismos términos que usan los empleados de Invecture Group.

Incluso, Denise Maerker, en una parte de la entrevista, le recordó la finalidad de la Semarnat: “y yo creo ustedes la deberían de entender, pues en principio están para tratar de proteger el ambiente”; el funcionario público respondió como todo buen político sabe: repetir las mismas frases una y otra vez.

Por eso no me extraña la fotografía que me hizo llegar un inconforme con la minera submarina que insiste en sacar 360 millones de toneladas de arenas fosfáticas del Golfo de Ulloa: Don Diego.

aeropuerto

En las imágenes se observa a Flores Ramírez dialogando en el Aeropuerto Internacional de La Paz, con los representantes de la empresa minera interesada, el mismo día que ocurrió la reunión pública de información en Ciudad Constitución, municipio de Comondú.

En un trato cordial, los promoventes contestaban a Flores Ramírez las dudas del proyecto. Más relajados, luego de la brutal paliza argumentativa de las 31 ponencias presentadas en contra del proyecto Don Diego; allí en la sala de espera nadie los molestaba.

¿Semarnat la defensora de los valerosos empresarios aeroque buscan dar empleo, y no hacerse millonarios a consta del suelo de otros? Todos sabemos que los derechos de los demás quisieran tumbarlos a la chingada para aumentar unos cuantos ceros más a sus cuentas bancarias.

Creo que la autoridad ambiental debe basar sus decisiones en una coalición más del lado de la gente, en lugar de fomentar la destrucción del patrimonio natural de Baja California Sur: De México.

@cachobanzi