Partido Verde y PRI al servicio de la industria minera

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@cachobanzi

El Partido Verde y el Partido Revolucionario Institucional siguen con el proceso de desmantelamiento de lo poco que queda de las instituciones ambientales. Ambos partidos políticos están listos para dar un nuevo golpe: la Ley General de Biodiversidad.

Los diputados federales ‘discutirán’, en la Cámara de Diputados, la legislación que en el Senado de la República ya fue votada. Ninfa Salinas del Partido Verde e hija de Ricardo Salinas Pliego, presentó la iniciativa que por supuesto beneficia al Grupo Salinas.

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En esta política descarada, los negocios van por encima de la sociedad. El PRI y el Verde son los publirrelacionistas de los grandes intereses económicos sobre la ciudadanía. Esto también lo vemos en el PAN e, incluso, en Morena. Unos dirán: ‘así es la política’. Lamentablemente, en esta política de amigos, tienen razón.

La Coalición Ciudadana ante la Ley General de Biodiversidad denunció que la Ley General de Biodiversidad abrogará la Ley General de Vida Silvestre y reformará la Ley General del Equilibrio Ecológico Protección al Ambiente (GEEPA). Así como Salinas la quiso, así saldrá: “Sin opiniones de las Comisiones de Cambio Climático y Asuntos Indígenas, sin consulta, y sin considerar a los pueblos indígenas y a la sociedad en general”.

Las organizaciones de la sociedad civil coinciden en que la ley es “violatoria de derechos humanos y al servicio de intereses privados; industria minera, energética, biotecnológica y farmacéutica las más favorecidas. Habilita el despojo a los pueblos indígenas y comunidades campesinas. Pone en riesgo Áreas Naturales Protegidas y especies prioritarias para la nación”.

Grupo Salinas, fundado por Ricardo Salinas Pliego (dueño de TV Azteca), tiene varios proyectos de minería a cielo abierto en Chiapas (gobernado por el Partido Verde) donde por lo menos 22 concesiones mineras están en poder de prestanombres del empresario, según Otros Mundos Chiapas.

En Baja California Sur, Grupo Invecture de Salinas Pliego posee una concesión en la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna, una de las áreas de recarga de la península y con el único bosque de encino de la entidad.

¿A quiénes representan los políticos?

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Partido Verde y PRI al servicio de la industria minera

La narcoviolencia: el alma de la ciudad turística

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Los Cabos es bisnes, y huele a billete verde, billetes que circulan en un edén para desarrolladores inmobiliarios, hoteleros y spring breakers. En esta ciudad turística los negocios aquí prosperan de manera legal o ilegalmente gracias a una economía extractiva que esculpe las condiciones para ambas actividades. En Los Cabos está el sueño de muchos mexicanos del centro del país que se alimenta de un supuesto crecimiento, una especie de sueño americano, pero en México.

Para comprender como funciona el neoliberalismo en el metabolismo de la ciudad, es fundamental recordar la palabrilla que últimamente hemos utilizado en esta su columna rasposa #NuestraOpinióndeMierda: extractivismo. La Revista CEPA (2014) recuerda que el modelo extractivista implanta o crea economías de enclave sobre territorio nacional, ya sea la ciudad o el campo. El objetivo es simplemente poner sus ojos en el mercado mundial con el aprovechamiento de los recursos turísticos.

Como enclaves operan los agronegocios, la minería pero también las zonas turísticas, los parques naturales, y los espacios urbanos que están vinculados el capitalismo mundial. Como economía de enclave de tipo extractivista funciona la producción de flores en la sabana de Bogotá, que supone el traslado de agua al mercado mundial. Son enclaves las maquilas, las zonas francas, los puertos y también los eslabones de la “economía ilegal” (una noción cada día más difícil de usar por la hibridación con lo legal), ligados a la trata de personas– al tráfico de especies animales, al comercio mundial de estupefacientes, al blanqueo de divisas…

Entonces, podemos comprender que el extractivismo es el conjunto de actividades económicas –con sus correspondientes derivaciones militares, sociales, políticas, ideológicas y culturales– que posibilitan el flujo de materia, energía, biodiversidad y fuerza de trabajo desde un territorio determinado hacia los centros dominantes en el capitalismo mundial, donde se consumen a gran escala para garantizar la reproducción del capital (Revista CEPA; 2014)”.

Diego Carrión Sánchez y Ricardo Sánchez Cárdenas explican que en la ciudad turística o enclave turístico comienza un proceso de privatización de bienes públicos: playas, terrenos cercanos y vías de acceso a favor de hoteles o la industria de turismo residencial. Esto significa mayor control del territorio mediante “el respeto a la propiedad privada y la fijación de tarifas prohibitivas para los habitantes locales, es decir, el acceso a hoteles, sitios turísticos, residencias y urbanizaciones, está por encima de los ingresos promedios de la población (Cordero, 2011, pp. 36,37). El efecto inmediato de la privatización es el incremento del precio de la tierra (p.37)”.

Esta desigualdad ha sido detectados por el investigador Manuel Ángeles et al (2012) en Baja California Sur: Crecimiento Turístico y Desarrollo Humano; en BCS y Los Cabos es necesario “se inicie un proceso de reforma del modelo de crecimiento aplicado hasta ahora, que tiende a beneficiar a pocos, que genera una desigualdad creciente, y daña el medioambiente. Más aún, la crisis económica global resalta la vulnerabilidad de que regiones descansen exclusivamente en un solo recurso o mercado como estrategia de desarrollo”.

En muchos casos, la gente que llega al destino turístico en busca de un empleo no logrará encontrar una vivienda digna en los sitios de mayor plusvalía de la ciudad y, así, comienza la apropiación de nuevas áreas, zonas de exclusión en la periferia de la ciudad turística. Lo único que vale es su fuerza de trabajo. Nunca alcanzarán los frutos prometidos por la ciudad turística, en cambio aumentará la precarización de los grupos que viven en esta periferia, en este no lugar ante los designios del capital.

Los parámetros laborales que se imponen en toda la economía replican lo que sucede en los enclaves, que viene a ser la generalización de los salarios chinos, no importa si se trata de actividades propiamente primarias, o del sector servicios, o de lo que queda de industria. Al mismo tiempo, se eliminan los sindicatos y se obstaculiza la lucha colectiva de los trabajadores, a la par con el incremento del trabajo informal, la terciarización laboral, y la eliminación de los derechos de los hombres y mujeres que viven de su trabajo. La degradación laboral se convierte en una de las cartas de presentación que ofrece el Estado y las clases dominantes locales para atraer inversiones extranjeras, quienes argumentan que en este país existe una fuerza de trabajo barata, capacitada y sumisa dispuesta a dejarse explotar por los inversores extranjeros que quieran invertir su capital en nuestro territorio (Revista CEPA).

¿Narcoextractivismo?

Gracias a la desigualdad del ingreso en Los Cabos es evidente, las colonias pobres se multiplican en la sociedad capitalista, y no solo se generan las condiciones de mano de obra barata para la maquinaria turística sino para el narcoextractivismo. Tal vez sea aventurado lanzar este término, pero si será necesario poner atención sobre las implicaciones de una actividad que cumple muchas de las características que definen al extractivismo, y que se enlaza a las dinámicas globales mediante el sistema financiero mundial y de expansión territorial del capitalismo neoliberal.

Martin Scarpacci (2015) en su artículo Ciudades estratégicas: entre el extractivismo y el narcotráfico. La violencia en el paradigmático caso de ciudad Rosario, desarrolla un texto en el que muestra la relación entre ciudad-región y región-resto del mundo, y en esta dialéctica señalará “la vinculación existente entre los mercados legales e ilegales de la economía y cómo ésta afecta a la ciudad modificando el espacio donde interactúan las personas con los medios de producción”.

El autor se propone a reflexionar cómo el excedente capitalista de ambos negocios “se cristaliza en gran medida en la construcción edilicia o en grandes desarrollos inmobiliarios, pero también a nivel de usos de suelos expandiendo innecesariamente la frontera urbana, subordinando al territorio y la ciudad a las lógicas especulativas de mercado”. ¿Será posible considerar a Los Cabos al igual que Rosario como una enorme lavadora de capitales?

Quizá aquí sea necesario atreverse a usar el trabajo de Sayak Valencia Triana (2012) que utiliza el término del capitalismo gore para visibilizar “la complejidad del entramado criminal en el contexto mexicano, y sus conexiones con el neoliberalismo exacerbado, la globalización, la construcción binaria del género como performance política y la creación de subjetividades capitalísticas, recolonizadas por la economía y representadas por los criminales y narcotraficantes mexicanos, que dentro de la taxonomía del capitalismo gore reciben el nombre de sujetos endriagos.”

En primer lugar, es necesario apuntar qué entendemos por capitalismo gore: con dicho término nos referimos al derramamiento de sangre explícito e injustificado, al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con la precarización económica, el crimen organizado, la construcción binaria del género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de “necroempoderamiento”.

Por medio de prácticas violentas de autopoder “rentables dentro de las lógicas de la economía capitalista (p.84)”. El cuerpo, la carne humana, se convierte en una mercancía necesaria al servicio del sistema económico paralelo. Asalariados criminales que tienen en automático a un mejor estatus de vida. Una pequeña dosis de “felicidad”. El asalariado criminal accede a las recompensas de un sistema consumista que les permite gastar como si fueran los nuevos ricos de la ciudad, aunque sea por un fin de semana, sin importa ser el próximo en aparecer acribillado en redes sociales o en un medio de comunicación tradicional.

En #NuestraOpinióndeMierda creemos que aún falta mucho qué investigar, pero es lógico observar lo bien que se llevan la industria extractiva turística y el narcoextractivismo: tanto en la especulación inmobiliaria como en el proveer de drogas. La ciudad turística crea las condiciones para tener mano de obra barata para el sector legal e ilegal.

Lo único que nos preguntamos: ¿Cuánto vale la vida de una persona?

Atte.

@El_Organismo

Links de interés
http://www.rosalux.org.ec/attachments/article/753/Pensar%20las%20alternativas%20V2.pdf
http://www.conflictosmineros.net/noticias/10-colombia/16905-extractivismo-enclaves-y-destruccion-ambiental
http://nuso.org/media/documents/Logros_y_contradicciones_del_extractivismo._Bases_para_una_fundamentaci%C3%B3n_emp%C3%ADrica_y_anal%C3%ADtica__Febrero_2014.pdf
http://www.e-publicacoes.uerj.br/index.php/rdc/article/view/20919/15364
http://www.elespectador.com/opinion/turismo-extractivista-vs-turismo-sostenible
https://www.aldhea.org/aporte-al-debate-el-extractivismo-como-categoria-de-saqueo-y-devastacion/
http://www.uabcs.mx/secciones/descarga/archivo:18092015_101216_2012%20Baja%20Californi%20Sur%20Crecimiento%20Desarrollo%20Humano.pdf
http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/331.html

La narcoviolencia: el alma de la ciudad turística

BCS padece corrupción y extractivismos

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Tú te preguntarás: “¿Por qué chingados me debe interesar qué es el extractivismo?”; y, entonces, yo te responderé: “al saber sobre esto, entenderás porque proyectos de esta índole, como la minería, crean conflictos entre habitantes de una localidad y los nuevos dueños de la tierra. Pese a esta discrepancia, el gobierno mexicano sigue imponiendo su lógica de manera vertical, en una agenda que permite justificar el “desarrollo” en territorios de provincia.

¿Recuerdas toda esa movilización que ocasionó la parálisis en la capital de BCS o en Todos Santos o en el destino turístico de Los Cabos a causa de una irregular aprobación de cabildo del XIV Ayuntamiento de La Paz en lo oscurito a favor de la minera Los Cardones? ¿Lo recuerdas? Pues toda esta tensión es causa directa del extractivismo minero.

Para comprender mejor el término, debemos aclarar que existen diferentes extractivismos. Según la definición que Eduardo Gudynas dio en una entrevista a principios de 2016 a un medio de comunicación, expresa que los extractivismos “son la apropiación de grandes volúmenes de recursos naturales, o bajo procedimientos muy intensivos, donde la mitad o más son destinados a la exportación a los mercados globales”.

Algunas de estas actividades modifican el territorio por culpa del capital: el dinero todo lo puede. Cash money, baby. El espacio natural jamás será el mismo. Aquí catalogamos, entonces, a una de las formas más conocidas en BCS, por supuesto, nos referimos a la megaminería a cielo abierto o en fondos marinos; otra que no puede faltar es el fracking o fractura hidráulica que en palabras llanas es un proceso para hacer cagada las piedras en el subsuelo y con químicos extraer gas; la pesca industrial (¿recuerdan los barcos sardineros en el Golfo de Ulloa, al norte de BCS?); los monocultivos como las plantaciones de palma que devastan miles de hectáreas de selva; la extracción de petróleo, solo por nombrar unos cuantos ejemplos.

Para dejarlo más claro, Hans-Jürgen Burchardt (2014) resalta que “el eje del modelo es la expansión de los sectores e industrias extractivistas en el sentido tradicional, como la minería y los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), pero también los productos agrícolas y forestales en monocultivo, tales como la soja, el caucho, el azúcar de caña y el aceite de palma”.

Entonces, te preguntarás: “¿Cómo vergas está pasando esto?”. Y te diré que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los noventas que nuestro peloncito tecnócrata (Carlos Salinas) firmó para mejorar “el desarrollo del país” (en próximas publicaciones explicaré el porqué de las comillas). ¿Pero sabes qué pasó en realidad? La rúbrica del prócer del neoliberalismo mexicano permitió abrir el territorio nacional para que runfla de corporativos extractivistas entraran a competir por regiones en las que ya existían comunidades locales, muchos de ellos pueblos originarios, que perciben su entorno de una peculiar forma.  Claro, una empresa no entiende de significados culturales y de identidad, ellos solo imaginan como esos recursos naturales se convierten en un montón de billetes verdes que circularán directo a sus cuentas bancarias.

Debemos observar a este bicho llamado extractivismo en sus múltiples caras, el cual, emana de la lógica de unos cabrones, unos cuantos, que nos despojan del territorio a través de la manipulación de las leyes a su conveniencia: el extractivismo fluye bien dentro de la corrupción, no solo en BCS sino en el resto de México y América Latina. La injusticia ambiental es latente para los que no tiene el poder corromper al Estado a su favor.

#NuestraOpinióndeMierda coincide totalmente con Gudynas (2016) cuando dijo que hay muchos ejemplos que “muestran una íntima asociación entre los extractivismos y la corrupción. Es que los extractivismos en casi todos los casos implican emprendimientos que tienen efectos ambientales (y sociales) tan negativos, que la corrupción es necesaria al menos en dos frentes: para ocultar sus impactos y consecuencias, y para lograr la asistencia del Estado en imponerlos.”

Sin sobornos no hay negocio.

 

Atte.

@El_Organismo

 

Links de interés:

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:http://ambiental.net/2016/04/corrupcion-extractivismos-y-dano-ambiental-una-intima-asociacion/&gws_rd=cr&ei=8nqrWK6uBeTa0gLKrYvwAg

http://nuso.org/media/documents/Logros_y_contradicciones_del_extractivismo._Bases_para_una_fundamentaci%C3%B3n_emp%C3%ADrica_y_anal%C3%ADtica__Febrero_2014.pdf

http://www.laizquierdadiario.com/Consecuencias-del-extractivismo-en-America-Latina

 

 

 

BCS padece corrupción y extractivismos