#LaCuchara: El poder acaba

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Sandino Gámez

I

Ante la conciencia de la muerte física individual, los seres humanos crearon comunidades que trascienden generaciones. La pertenencia a un cuerpo social hace al individuo más seguro.

Desde la aldea hasta la megalópolis la aglomeración humana produjo instituciones sociales y generó derechos individuales y colectivos, naturales e inalienables.

Paradójicamente, la modernidad urbana trajo también una tendencia a la individualidad arrogante, en la que el individuo considera que puede ser autónomo del resto o del conjunto.

Ha sido un triunfo social la gran extensión de los servicios públicos considerados hoy indispensables: agua hasta el grifo de la propia casa de cada uno, drenaje y retiro de desechos sólidos a domicilio, electricidad en las paredes y alimento diverso y constante (siempre que pueda pagarse, como todos los servicios) a pocas decenas o cientos de metros.

La cercanía de otros servicios sociales extremadamente complejos, como los que otorgan las instituciones de salud y educación, es otro triunfo de nuestras comunidades, y la mayor prestación de las grandes ciudades.

Como la mayoría de los mexicanos, los sudcalifornianos somos urbanos en gran medida. Pero tenemos raíces o familiares (numerosas familias) en las comunidades rurales. Más de mil comunidades con menos de cien personas es la estadística oficial para Baja California Sur.

En rigor sólo tenemos dos grandes ciudades en este tiempo de 2017: la ciudad capital y la ciudad bipolar, austral, de San José del Cabo-Cabo San Lucas. Sólo dos ciudades con más de cien mil habitantes.

Pero somos un solo pueblo.

 

II

La libertad de movimiento es un derecho básico. Como todos los derechos debe ser universal (para todas las personas físicas) para que sea un verdadero derecho. De otra manera sería un privilegio con exclusión de quienes no lo poseen.

Durante generaciones en Baja California Sur estuvo garantizado el acceso libre al territorio y los litorales. Esto comenzó a cambiar a partir de los años 1990. Grandes porciones del territorio sudcaliforniano fueron afectadas para impedir el paso a la población sudcaliforniana hacia los litorales, particularmente las playas. El proceso se ha hecho más evidente en el municipio de Los Cabos, pero no hay uno solo de los otros cuatro (Mulegé, Loreto, Comondú, La Paz) que no presente esta manifiesta privatización de los litorales.

Debe de saberse que cuando en Los Cabos o en otra parte de Baja California Sur se cierran o limitan los accesos a las playas para favorecer el uso exclusivo por parte de los clientes de los propietarios de los predios colindantes a la zona federal marítimo terrestre hay una afrenta muy grave a los mexicanos, visitantes o habitantes de la localidad.

La ilegalidad e ilegitimidad de esta acción es evidente. Es una acción que se basa en el uso de la fuerza. ¿Es extraño que esto genere una legítima respuesta activa? ¿A quién le gusta que lo encierren? ¿Acaso al cerrar el acceso a los litorales o a grandes partes del territorio no es una limitación de derecho constitucional de los mexicanos al libre tránsito?

Quien se queje de manifestaciones sociales que impiden el paso de vehículos (pero no de personas), debería prestar atención en Baja California Sur a lo que simboliza y genera la privatización de facto de las playas.

 

III

Cuando en las zonas de recarga de los acuíferos sudcalifornianos o en sus litorales se proyectan o realizan enormes minas a cielo abierto o infames minas submarinas, se violenta el derecho de todos a la salud, al medio ambiente sano, y por lo mismo a la vida. Sólo por la obtención de ganancias monetarias para unos particulares. ¿Cómo no estar activamente en contra?

 

IV

Pero han sido los asesinatos recientes en los pueblos y ciudades de Baja California Sur lo que más nos ha conmovido como sociedad.

Esta violencia del crimen organizado no es un fenómeno nuevo: nuestro país se desangra desde hace cuatro décadas. Las instituciones públicas hacen agua mientras fluyen inmensas cantidades de recursos económicos hacia ellas que se pierden en el laberinto de la corrupción de los gobernantes, altos funcionarios, legisladores y jueces.

Tiene razón el subsecretario de Seguridad Pública de Baja California Sur cuando dice que “el cincuenta por ciento de la corrupción se encuentra en el ciudadano” y la parte restante en “las instituciones”. Pero debería haber precisado que esto sólo se refiere al ciudadano con influencias y el poder para corromper a la persona correspondiente que se encuentra supuestamente trabajando para el servicio público en las instituciones.

Entendemos que el gobernador sudcaliforniano y su gabinete consideren que nada pueden hacer ante una circunstancia que los rebasa con mucho, pues tiene causas internacionales.

El gobernador Mendoza dice: “Baja California Sur es zona de tránsito (del trasiego de drogas ilegales) a Estados Unidos”. Los criminales se disputan “la plaza”. “La violencia es la normal que ocurre lejos de las zonas turísticas, en los barrios populares.” “Pediremos más presencia armada federal.” En estas declaraciones recientes el gobernador ha conseguido hacer manifiesta su falta de poder (que no de deseo) para acabar con los asesinatos provocados por el crimen organizado en las calles de las principales ciudades del estado.

“Seguiremos trabajando” es el mántram de sus delegados para la seguridad pública y la procuración de justicia. Entendemos que seguirán trabajando, porque no serán sustituidos. Pero continuarán también los horrores que vemos a diario.

No es un asunto de percepción. Es una realidad que cada vez más sudcalifornianos comenzamos a temer que Baja California Sur se convierta en Tamaulipas o Veracruz. En Sonora, Sinaloa o Chihuahua. En el México que el padre Solalinde llamó el país de las fosas de cadáveres. El país de las desapariciones, el miedo y las fosas clandestinas ya ha llegado a nuestra media península.

 

V

Nadie debe ser privado de su vida.

A la sombra de la muerte de muy buenas personas, muy buenos ciudadanos, niños, mujeres y jóvenes (sobre todo jóvenes) es obligado decir que todas las víctimas merecen justicia. El peor de los asesinos debe ser juzgado sin clemencia, respetando su integridad mental y física y su vida.

La justicia es para las familias de los fallecidos y para toda nuestra comunidad. Un día podremos (debemos) reparar este enorme daño que se ha provocado socialmente a las familias de las personas asesinadas. Es una desgracia que aún haya quien diga que hay una razón para la muerte de las víctimas, haciendo con su expresión una marca de culpabilidad en ella, culpabilidad irracional que mancha también a las familias de los fallecidos. Quien hace esto es un cobarde, pues coloca a los asesinos intelectuales o materiales como anónimas fuerzas del destino, y los exculpa. Cobardes son quienes culpan a las víctimas y por extensión a sus familias.

Nosotros no creemos que las causas de la violencia y muerte que hay a diario en nuestras ciudades provengan del pueblo sudcaliforniano.

Nuestras familias siguen reuniéndose con frecuencia y seguimos visitando los espacios públicos de nuestras comunidades. Intentamos seguir con nuestra vida cotidiana. No lo hacemos por evasión. Todo lo contrario. Lo hacemos con el deseo en el corazón de que nuestra realidad, la normalidad, la tranquilidad social de nuestra tierra se mantenga con este uso que le damos.

Sabemos de primera mano que la sudcaliforniana es una historia de resiliencia y resistencia en los momentos difíciles. Ha sido hecha por mujeres y hombres con amor, capacidad, valor, humanidad, humildad e inteligencia. Esto no es demagogia. Su condición peninsular ha creado en el pueblo sudcaliforniano un sentido de pertenencia y comunidad naturales.

¿Quién sino los sudcalifornianos, con ayuda de patriotas venidos más allá del mar, enfrentaron y vencieron todas las amenazas y violencia que vivió esta parte de México en el siglo XIX? ¿Quién sino los sudcalifornianos con su continua exigencia consiguieron el autogobierno político para los habitantes de esta tierra?

¿Quién sino los sudcalifornianos van a conseguir que Baja California Sur deje de ser esta pesadilla de muerte y violencia cotidiana que va acercándose cada vez más a nuestras familias, que deprime cada vez más a nuestra juventud al presentar un horizonte sombrío a sus vidas, que desacredita a las instituciones de gobierno y hace inverosímil el Estado de derecho?

VI

Nosotros creemos en las instituciones públicas. También creemos en el servicio público. Creemos que la política es el arte de vivir en comunidad y que los políticos deben ser ciudadanos responsables y obligados hacia sus vecinos.

Estamos en el tiempo adecuado para volver a constituir las instituciones sudcalifornianas, el servicio público y la política estatal y municipal.

Ahora bien, no se trata de individuos o “nombres”. Sino de colectivos y programas políticos.

 
VII

¿Dónde están las propuestas específicas para Baja California Sur de los actores políticos sudcalifornianos? ¿Cómo se reunirán en torno a ellas los ciudadanos?

 

 

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#LaCuchara: El poder acaba

#LosCabos: Después de la tormenta, vienen los bisnes

Cochi

@cachobanzi

San José del Cabo y, en particular Cabo San Lucas, las construyeron en el lugar perfecto. La punta de la península tiene las condiciones ideales para el desastre natural perfecto para una urbe en el que los capitales viajan de lugares desconocidos. Las cruzan varios arroyos y ambas ciudades las destruye el vendaval, pero las rehace el capital a su antojo gracias al tránsito libre de dinero. Sin duda, el agua de la lluvia ayuda a lavar mucho más que las banquetas.

Las tormentas o huracanes no son un riesgo financiero para aquellos que urgen de deshacerse de volúmenes gigantescos de efectivo. Aquel inversor agresivo que pone su dinero en un fondo de inversión de alto riesgo, es decir, el interesado está dispuesto a ganar sin importar nada para obtener una alta rentabilidad en el menor tiempo posible. No sucede así para quienes pagaron una elevada prima de un seguro ante desastres naturales, porque sus inversiones son a mediano o largo plazo. Algunas empresas hoteleras o inmobiliarias a veces no ganan, pero sí las aseguradoras. Ya pasó una vez con el huracán Odile que hizo pedazos los edificios de endeble tablaroca.

No olvidemos a los grandes bancos mundiales que están listos a incentivar a los gobiernos latinoamericanos para crear un Fondo de Seguros para Desastres Naturales, con préstamos a 25 años con una tasa de interés que fija el British Bankers´ Association (BBA), con la finalidad de “reducir su vulnerabilidad fiscal frente a las catástrofes” (BID, 2011). Tampoco el codiciado Fondo Nacional contra Desastres (Fonden) que otorgan cuando se decreta zona de desastre.

En fin, podría seguir enlistando las formas de sacarle jugo a un desastre natural, pero es preciso señalar las serias irregularidades en el desarrollo urbano de las ciudades de Los Cabos que terminan con la vida de quienes las viven los 360 días año. En el caso de Homex construyó fraccionamientos que se vinieron abajo a causa de un arroyo en Chula Vista y Puerto Nuevo, son un claro ejemplo de cómo el sector turístico–inmobiliario están ligados. Al concretarse la venta, la desarrolladora se deslinda de lo que pueda sucederle a las personas que con sacrificio pagaron un crédito. Se levantan cada mañana para viajar a la ciudad en la que por unos cuantos pesos van a servir a los miles de turistas que llegan.

Las ciudades de Los Cabos reproducen la desigualdad pese a los millones de dólares que mueven. El negocio por encima de la vida. Al territorio lo trastocan hombres de cuello blanco muchas veces representados por mexicanos que intentan imponer una nueva territorialización mercantil que genera la expulsión de familias que no pueden rentar o comprar una casa cerca de sus lugares de empleo. Tienen que conformarse con sobrevivir en una zona de alto riesgo. El mismo presidente Enrique Peña Nieto explicó la razón: la alta plusvalía del destino turístico.

 “Lidia” dejó tras de sí la cadena de corruptelas que hay detrás de la construcción de una casa, la venta de un terreno o la edificación de hoteles en áreas de peligro. Reveló la frialdad con las que ciertos personajes ganan carretonadas de billetes. Desde lo local hasta las más altas esferas. Funcionarios públicos que son beneficiados por el poder económico, se convierten en empleados de grandes corporativos y olvidan su principal tarea que es la del estado: mejorar las condiciones de los habitantes. En cambio magnifican la vulnerabilidad de la ciudad ante desastres naturales en espera de un nuevo bisnes en la reconstrucción de un puente o el desarrollo de un nuevo bordo para desviar el arroyo y vender más terrenos.

#LosCabos: Después de la tormenta, vienen los bisnes

Y sin embargo intentamos dominar la naturaleza

Carrohundido
Bernardo Martinez – Cabo Wedding Photography
¡Oh desecadores de lagos, taladores de bosques! ¡Cercenadores de pulmones, rompedores de espejos mágicos! Y cuando las montañas de andesita se vengan abajo, en el derrumbe paulatino del circo que nos guarece y ampara, veréis cómo, sorbido en el negro embudo giratorio, tromba de basura, nuestro mismo valle desaparece. Cansado el desierto de la injuria de las ciudades; cansado de la planta humana, que urbaniza por donde pasa, apretado el polvo contra el suelo; cansado de esperar por siglos de siglos, he aquí: arroja contra las graciosas flores de piedra, contra las moradas y las calles, contra los jardines y las torres, las nefastas caballerías de Atila, la ligera tropa salvaje de grises y amarillas pesuñas. Venganza y venganza del polvo…” Alfonso Reyes, Palinodia del polvo, 1940.

Roberto E. Galindo Domínguez

La soberbia humana es evidenciada con cada fenómeno de la naturaleza, soberbía mía, nuestra, la de todos; pues la madre natura nos enseña que este planeta no es nuestro y que ella es la única dueña. Ya lo escribió Alfonso Reyes sobre nosotros los mexicanos y nuestros ancestros, y la humanidad, lo que nos emparenta es: “…la comunidad del esfuerzo por domeñar nuestra naturaleza brava y fragosa; esfuerzo que es la base bruta de la historia.” (Reyes, Visión de Anahuác [1519], 1915); y muchas veces es la base de las grandes tragedias de esa historia. La naturaleza es ingobernable, pero los hombres nos empeñamos en confinarla e intentar hacerla retroceder, aun sabiéndonos las insignificantes hormigas que somos ante la fuerza creadora y transformadora de la Tierra.

            No es sólo nuestra soberbia como humanidad la que es expuesta por terremotos, huracanes y tormentosas lluvias; también es la incompetencia de las autoridades o la excesiva competencia que ellos se confieren cuando se trata de conceder permisos de usos de suelo y para edificaciones en zonas de riesgo. Incompetencia que la mayoría de las veces no es ingenua y obedece a corrupción, ambición y demás factores económicos y políticos sobre los que se basan el comportamiento y aspiraciones de la mayoría de las autoridades de este país.

            En Baja California Sur con cada fenómeno meteorológico se ponen en riesgo las vidas y el patrimonio de los sudcalifornianos y ¿qué se le va a hacer?, si como dice Cristina Pacheco: “Aquí nos toco vivir”. Entonces viene el escupitajo al sentido común y el elogio a la estupidez cuando se edifican asentamientos humanos en causes de avenidas líquidas naturales, cuando se erigen hoteles a la orilla del mar creando barreras para evitar el deslave que les gusta hacer a las mareas con sus olas, cuando se otorgan permisos de contrucción en las laderas de los cerros. ¿Se les olvida a las autoridades la fragilidad y la diminutez humana ante la fuerza de la naturaleza?, pero aun así en Sudcalifornia cada temporada de lluvias y huracanes en que se dan precipitaciones “atípicas” suceden pérdidas económicas y desgracias humanas. Hemos visto hoteles barridos por la fuerza del mar y edificios arrasados por las crecientes de arroyos de temporal en Los Cabos, arroyos convertidos en violentos ríos enguyendo autos y personas en La Paz, y vados furiosos y anegados en cualquier parte, donde las autoridades no se han decidido a poner un puente enérgico y seguro que le permita al ciudadano sortear los vendavales líquidos sin peligro.

            No hay infraestructura infalible, pero sería de sentido común privilegiar la seguridad del ciudadano en los puntos de cruce que se vuelven pasos de muerte cada lluvia “excesiva” –las lluvias son lo que son–; sentido común que no hay en erigir un hotel con los cimientos en el mar y sobre el manglar, bloqueando la salida natural del vital y mortifero elixir en Punta Lobos, Todos Santos. Sentido descomunal por monstruoso es pretender ganarle terreno al mar en un malecón paceño que no necesita más que mantenimiento y limpieza. Sería de sentido común no erigir una presa de jales en la Sierra de la Laguna, donde las tormentas diluvio serán cada vez más típicas. ¡Pero no, la soberbia y la incompetencia política nos hacen soportar elefantes blancos que naufrgarán con los primeros truenos de la madre naturaleza cuando reclame su lugar!; y entonces habrá tragedias y morirá gente, y sin embargo seguiremos intentando domeñar a la naturaleza.

Roberto E. Galindo Domínguez

Maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en apreciación y creación literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente.

 

Y sin embargo intentamos dominar la naturaleza

El dilema de Los Cabos: ¿el turista o el residente?

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Carlos G. Ibarra

Un rifle automático, en unos cuantos segundos, agujeró la estrategia de miles de dólares en marketing y publicidad que gira en torno a la marca Los Cabos. Los balazos obligaron a familias y turistas a huir de playa Palmilla a la que asisten cada domingo. Ese 6 de agosto ocurrió un golpe simbólico que los hombre del dinero llaman “la gallina de los huevos de oro” en un hecho devastador que revivió declaraciones como “ningún turista resultó herido”.

   En un desesperado intento por contrarrestar la mala imagen en medios de comunicación y evitar la salida de los capitales que fluyen a través del sector turístico, Luis Esponda Cascajares, director del Fidecomiso de Turismo de Los Cabos (Fiturca), salió mucho antes que las mismas autoridades con un boletín de prensa para aclarar que los visitantes, ni uno solo, fue herido.  La estrategia del profesional en promoción turística era posicionar en el espectro mediático que en Cabo no se mata al turista. Sin decirlo, recalcó que en Los Cabos solo matan a residentes. A mexicanos. A criminales.

    Al final, en la construcción del mensaje que se difundió pasó a segundo plano la salvaguarda de los locales. Los que habitan las calles cada mañana para ir a chambear atendiendo a millonarios.  Quizá por la inmediatez de la reacción no hubo tiempo de configurar el recado que Esponda Cascajares emitió o quizá la afirmación del Fiturca sea un reflejo de lo que algunos creen, sobre todo aquellos que dependen del negocio turístico.

    Incluso se envió un documento Q&A en inglés que guiará a hoteleros con respuestas a las preguntas frecuentes que hacen medios de comunicación, integrantes de la industria turística y consumidores. De lo que pasó en Palmilla se dirá que las autoridades informaron que “el incidente fue un asunto personal” sin turistas lesionados.  El hecho es un evento aislado. La seguridad de visitantes es la máxima prioridad para las autoridades.  Solo criminales pierden la vida. Se dirá lo que sea para mantener la burbuja.

   La veneración al proceso de turistización del territorio es un fenómeno que lleva implícita la revaloración de la ciudadanía que habita el lugar. La retórica del turismo es un doble discurso: el local pasa a segundo plano. En la lógica de urbanización turística los locales estorban en la ecuación.

    En ciudades turísticas de España, por ejemplo, el rechazo al turismo va en aumento. Esto no es nuevo, George Doxey propuso en 1975 un índice de irritabilidad ante la turistificación que consta de cinco fases: euforia; apatía; molestia; antagonismo y rendición. Justamente Barcelona experimenta la etapa cuatro que generó manifestaciones y actos violentos contra autobuses turísticos; ¿BCS en cuál se encontrará?

    La turismofobia, en España, para algunos es una xenofobia crónica que emanó de un grupo radical de izquierda. Para otros, es la reacción natural a los elevados costos de alquiler que imposibilitan al ciudadano común pagar un piso para vivir, porque Airbnb creó una crisis entre los españoles que, ahora, los obliga a aglutinarse en pequeños departamentos mientras que los extranjeros pagan y habitan ocasionalmente sus antiguos barrios, en una cara más de la gentrificación de las ciudades turística, en un fenómeno que releva una clase social baja por otra con mayor capacidad monetaria.

   ¿Llegará el día en que la aberración al turista por parte del residente ocurra? Sí. En algún momento sucederá como pasa en otros países cuando la presión turística sea insostenible. Pasará bajo condiciones distintas que España o Italia.

    La turismofobia es una reacción natural a las injusticias del turismo y, en BCS, lleva una lista larga de atrocidades como el despojo y daños socioambientales.

Twitter: @cachobanzi

El dilema de Los Cabos: ¿el turista o el residente?

Sudcalifornia: espiral ascendente de barbarie

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Roberto Galindo

No me siento desilusionado por el gobierno del estado, yo no voté por ellos para la gubernatura. Defraudados se deben sentir los que les creyeron al Partido Acción Nacional (PAN) y al actual gobernador sus promesas de campaña, sobre todo en lo que prometieron en cuanto a la inseguridad y la violencia; asuntos que antes de la contienda electoral de 2015 –entonces focalizados en algunos puntos del estado– ya daban muestras de los niveles de barbarie que han alcanzado y de la expansión que tendrían por toda la entidad.

            Antes de que el actual gobierno tomara “las riendas” del estado, la violencia criminal ya estaba instalada en Sudcalifornia, pero eso no los exculpa de no poner orden en la entidad que dicen gobernar. No hay excusa que valga, menos aquella de que es un problema heredado de administraciones anteriores; pues para eso llegaron ellos, para resolver los problemas de Baja California Sur. Y los ciudadanos hayamos o no votado por ellos tenemos el derecho y la obligación de exigirles nos den la seguridad que el Estado debe procurar a sus gobernados. Cuando el PAN y Carlos Mendoza Davis decidieron contender por la gubernatura, ya sabían a lo que se enfrentarían en cuanto al crimen organizado, no existen los políticos ingenuos, entonces dijeron saber cómo prodigar seguridad a los sudcalifornianos.

            Hoy Baja California Sur es uno de los estados más inseguros y violentos de la nación. Ahora el que fuera un paraíso para mexicanos y extranjeros es uno de los lugares más violentos del planeta, pues México es una de las naciones más violentas del mundo y Baja California Sur ocupa los primeros lugares de criminalidad a nivel nacional. Asesinatos en despoblado y en las urbes, ejecuciones en restaurantes y centros comerciales, balaceras en las playas más turísticas y fosas con cuerpos sin identificar. El huracán de la barbarie llegó tarde pero con vigor a la media península y, por desgracia, se estacionó en la entidad y poco a poco incrementa su fuerza.

            Hace tres años que se instaló la violencia en Sudcalifornia y apenas estamos viendo algunas de las consecuencias de la criminalidad armada. Y no es que los más de 600 decesos que se han acumulado desde julio de 2014 no importen, son lamentables tantas muertes, es una desgracia humana. Pero es apenas el comienzo, pues lo que fuera un destino de ensueño y un refugio de paz y tranquilidad ha dejado de serlo y como consecuencia el turismo mermará aún más y el desempleo se incrementará. Hoy vemos los primeros resultados negativos en las estadísticas de estos rubros; pero en las calles, en los barrios, en los espacios públicos ya experimentamos el incremento de la incidencia delictiva: asaltos en la vía pública, hurto en viviendas y negocios, robo de autos, entre otros, pero cada vez más violentos. Otra consecuencia será la depreciación de la tierra, de los bienes raíces, pues el interés por vivir en el estado disminuirá.

            Baja California Sur ya no es la tierra prometida, ya no es la entidad alejada de los problemas nacionales. Ahora es como el resto del país, casi una desgracia, y lo que nos queda como ciudadanos es mostrar nuestra inconformidad de manera pacífica y exigir resultados sensibles a nuestros gobernantes. Estamos a unos pasos de acostumbrarnos a sobrevivir entre fuegos cruzados, a normalizar la violencia en nuestras vidas, la muestra es la pasividad ante los últimos sucesos y seguir diciendo “es entre ellos”. Ellos andan entre nosotros y en estos asuntos del ellos al nosotros hay sólo un momento y un lugar, como les sucedió a esos nosotros que ya forman parte de las estadísticas de esos ellos, los que conforman los daños colaterales de esta espiral ascendente de barbarie que es hoy Sudcalifornia.

 

Roberto E. Galindo Domínguez

Escritor, maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para la revista Contralínea.

Sudcalifornia: espiral ascendente de barbarie

Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

buzos-limpiando-arrecifeTreinta limpiezas, dos años de actividades, cientos de voluntarios: sudcalifornianos, de otros estados y extranjeros. Y lo más importante no son las 36 toneladas de basura que han sacado del mar de Baja California Sur, de arrecifes y manglares, de playas y dunas, en el continente y en las islas, sino la conciencia de que la educación es la base para que los desperdicios no lleguen al mar.

Roberto Galindo

Aunque 36 mil kilos cuentan mucho, deben ser sólo una pequeña parte de la basura que ha llegado al mar si consideramos que en el estado generamos alrededor de 900 toneladas de desperdicios al día. Que la basura llegue al mar por descuido o negligencia no es excusable. Ser indiferente ante la contaminación es punible. Y para aquellos que arrojan la basura a propósito las condenas debieran ser muy severas.

            ¿Quién no ha visto a un conciudadano arrojar botellas, bolsas o cualquier tipo de desperdicios a la calle? ¿Así tienen su casa esos que andan por ahí dilapidando sus miserias de consumo? El puerto, el estado, el país es nuestra casa. Gente que tira la basura en la vía pública demuestra su mala o escasa educación, lo que no le enseñaron en su hogar, lo que no aprendió en la escuela y peor aún, lo que vio hacer a sus mayores cuando niño.

            Educación es el propósito fundamental de Mar Libre —antes llamado Rescatando Nuestros Arrecifes y Manglares (ReNAM)—; educar a los niños y a los adultos para que consideren al planeta como su casa. No exagero al nombrar la Tierra como en una película del Apocalipsis: ¡es nuestra casa y la estamos llenando de basura!

            Nosotros como sociedad, el gobierno y el progreso industrial llevamos la basura al mar, al desierto, al bosque y a cualquier área natural. Y a donde llega nuestra bazofia, a veces no hay humanos, sólo animales que no saben qué hacer con ella —aunque muchos “humanos” tampoco lo saben y la tiran fuera de los contenedores—.

            Mar Libre también realiza otras actividades invaluables, que incluso importan más que las 36 toneladas recolectadas. Ha impartido más de 400 clases de educación ambiental en escuelas de La Paz: en el puerto, La ventana, Los Planes, Cabo Pulmo, Puerto Chale, Chametla, El Centenario y San Juanico; más de doce mil niños y adolecentes hoy saben lo pernicioso que es arrojar basura para los ecosistemas y los animales, pero también para ellos y sus familias. Por otro lado, las comunidades se están embelleciendo con murales que algunos artistas han realizado en homenaje a los hábitats que se limpian y a la fauna costera que Mar Libre salva de la basura; esta es otra acción educativa que pugna por la recuperación del espacio público para el disfrute de la ciudadanía. Sacar basura no es el fin último, la educación es la clave para evitar que los desperdicios lleguen al medio ambiente.

            La iniciativa ciudadana ha traspasado los limites estatales. Ciudadanos de Ensenada, Baja California, y Tulum, Quintana Roo, se han acercado a los coordinadores para solicitarles apoyo, quieren replicar la exitosa iniciativa ciudadana de limpieza. Incluso gente Guatemala los ha contactado con el mismo propósito. Los resultados de Mar Libre son impactantes si consideramos que no cuentan con aportaciones económicas del gobierno ni lucran con las actividades. Las donaciones que recibe Mar Libre son de dos tipos: la fuerza de trabajo de limpieza del ciudadano y bolsas, agua, guantes, tanques para buceo, embarcaciones, alimentos, entre otras cosas que proporcionan varios prestadores de servicios locales.

            Mar Libre tiene claro que no podrá sacar toda la basura que pulula en el mar que rodea a Sudcalifornia, sabe que mucha ya debe haber llegado a otras playas, a otros países, incluso continentes. Pero sus integrantes creen que pueden ayudar a que llegue menos basura al mar, y piensan que una vez que el ciudadano sea consciente de no tirarla, tampoco llegará a otros ecosistemas.

            Crear una conciencia de la importancia de habitar una casa, un planeta limpio, es un objetivo mucho más ambicioso que sacar toneladas de basura. Se trata de cambiar la forma de pensar y el actuar de la gente. A veces la sociedad nos arrojamos en caída libre en un trayecto largo de autodestrucción. Hoy y desde hace dos años Mar Libre nos da un paracaídas, abrasémoslo como si nuestra vida dependiera de este, porque de hecho sí depende. Aplaudamos la iniciativa, apoyémosla divulgándola y, por qué no, sacando basura en las convocatorias mensuales de Mar Libre.

Roberto E. Galindo Domínguez

Escritor, maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente. Escribe para la revista Contralínea.

Imagina un #MarLibre de 36 toneladas de basura

#ALVTurista: De la falsificación de documentos al espectáculo mediático

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Nuria Gil / Sergio Reynaga

Comité Groucho-Marx, comediantes comprometidos

 

El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.

Groucho Marx

I

 

Buenas, Jóvenes y jóvenas, nos volvemos a poner en transistores. El espectáculo y sus decorados, en sus formas más sofisticadas, se nos presentan como formas asumidas. Naturalizadas para el desplazamiento cotidiano de las poblaciones. Sin embargo, el ensamblaje de utilería y escenario, supone cada vez más un ejercicio ridículo. Aunque por estúpido, no deja de ser violento. ¿Turi o espectador?, ¿Qué relación hay entre no implicarse con los dolores del mundo y la exigencia de paisajes idílicos? El poder no tiene ética, decimos pues, que la situación de injusticia social, solo puede ser inducida por las tontas.

     Por otra parte, “poder hacer, poder decir”, quizá sea también un grado importante de responsabilidad, aunque la palabra luego se sienta como un huizapol en el pie. Los desplantes de autoritarismo suscitados desde el inicio de la administración en estado crítico de la imponente figura del gobernador Carlos Mendoza, (¿no les recuerda un poco al pingüino de batman regresa? de eso hablaremos en la siguiente entrega) son un arcoíris en colores pastel. Se abre el telón, sale un político de oficio con una propuesta de ley, que garantiza al capital privado la oportunidad de pasar por alto las necesidades de la población y por supuesto la posibilidad de realizar sus proyectos sin restricciones de ningún tipo, con la promesa de transformar sus pérdidas en deuda pública ¿cómo se llamó el chiste? La ley Mendoza en un pueblo sin gente, con todo lo que eso implica. Como si el cuadro no estuviera de por sí caliente, con la guerra del narcotráfico, el incremento de las muertes, y la militarización de la ciudad, pudimos ver como se atentaba contra los pescadores de la cooperativa Punta Lobos, a punta de granaderos, (cuicos entrenados para propinarte una chinga), más aún, el intento de despojo, en un desprecio descarado por las estudiantes sudcalifornianas en la Ciudad de México, en el caso de la AESM y la casa del estudiante. Con saña y maña, nuestros sapientísimos administradores nos dicen: Pues esa madre se está cayendo, igual y la palomilla ni la ocupa bien, además, somos a toda madre, los vamos a salvar de su espacio histórico, porqué quizá si lo vendemos, ustedes que son profesionistas del mañana, puedan darnos un mejor presente, ¿se acuerdan que nosotros les dijimos vivir mejor, pero en un mejor futuro? Pues el futuro no es hoy, si no mañana o pasado, mijitas. Y si se vuelven a organizar por los golpes económicos que el neoliberalismo nos exige dar, pues les volvemos a sacar a los granaderos. Y sí, así fue con los camioneros durante las manifestaciones contra el gasolinazo. Nosotras pensamos que la clase política entera se compone de turis, no habitan ni procuran el territorio, la salud ni el respeto a los pobladores. La búsqueda de la vida plena, para ellas, consiste en apañar lo que se pueda mientras quede algo. Desde lejos watchamos con tierna pero filosa ironía, la inmoralidad de sus sueldos y sus discursos tejidos de mentiras, allá lejos, porque señoras y señores: nosotras no les creemos.

Hay otra cosa que quisiéramos sumar a lo que nosotras llamamos: las perlas del desprecio: la guillotina política a través del linchamiento mediático contra John Moreno, el abogado de los pescadores movilizados en Todos Santos, y contra Joella Corado. Pensamos que sí, como se ha dicho ya, es una amenaza a la movilización política organizada, que se opone a los planes de socialización de la miseria y generalización del despojo a beneficio de los dueños del dinero. Aunque más curiosa nos resulta, la estrategia utilizada por los turis, que va desde la falsificación de documentos utilizados como pruebas para su detención, a las ridículas irregularidades en los procedimientos, tal forma de secuestro político nos parece arcaica, aunque para nada extraña. El papel del espectáculo mediático al servicio del montaje institucional será clave para la aplicación de la fuerza pública (o privada): la posibilidad de vivir mejor está aquí ¿pero para quién? Mientras ellas amasan fortunas despojando a nuestra comunidad, a lo hacha, las fauces jurásicas del monstruo político neoliberal, continuaran el pique contra la vida y la dignidad. La simulación mediática es hoy la única garantía de legitimidad para el gobierno de turis, sin embargo, pareciera que su desmantelamiento sólo necesita de que pushemos poquito, una madrecilla nomas pues… pero juntas.

Fin del primer acto.

II

Dentro del afán por revalorizar el vasto suelo mexicano, encontramos una nueva categorización solo para unos pocos pueblos afortunados y merecedores de tal etiqueta: la de “Pueblo Mágico”. El país ya cuenta con 111(y subiendo) de estas localidades y sus respectivas promesas gubernamentales, tanto para los habitantes  de esos hermosos lugares como para el visitante, ese “turi” que espera una alternativa fresca, que quiere escapar de su cotidianidad, de su hastío, para sentirse inmerso en otras costumbres, en otras prácticas pero sin percibir que se trata de un parque de atracciones. De un decorado. Se abre el telón, comenzamos y se repite, se repite un día tras otro pues esa autenticidad que se espera del local no es más que la repetición diaria para contentar a dicho espectador. Digamos que en esta obra el director es el capital, con el cargo de subdirector encontramos a los organismos gubernamentales, tenemos también a los actores con sus diferentes papeles: principales, secundarios, suplentes, las que forman parte del decorado (¿recuerdan al niño pasto, o al niño acento?) y por supuesto, las que no pueden faltar: las espectadoras. Y así manteniendo a cada una en su lugar, todo bien ordenadito y delimitado, todas podemos estar tranquilas, sobretodo algunas, aquellas que van con el equipo vencedor.

        Según la Secretaria de Turismo de este nuestro estimado Gobierno, las características que debe cumplir un Pueblo Mágico para ser nombrado como tal y ser revalorizado (económicamente aunque lo disfracen  histórica y culturalmente) exigen contar, con atributos únicos, simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, magia que te emanan en cada una de sus manifestaciones socio-culturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico atendiendo a las motivaciones y necesidades de los viajeros. Pues un Pueblo Mágico se define como un pueblo que a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado, valorado y defendido, su herencia histórica, cultural y natural; y la manifiesta en diversas expresiones a través de su patrimonio tangible e intangible (querido lector esto lo puede encontrar aquí http://www.sectur.gob.mx/wp-content/uploads/2014/10/GUIA-FINAL.pdf ).

Hasta ahora parece un plan perfecto de conservación y mantenimiento de las prácticas histórico-cuturales y la economía local. Queridas y queridos, tenemos la gran suerte de encontrar en Baja California Sur dos de estos Pueblos Mágicos, Loreto y Todos Santos. Y después de esta larga introducción, y de intentar hilar esta serie de acontecimientos que hasta parecieran aislados, hablemos un poco de Todos Santos. Pues este hermoso pueblo, cumple con todo lo citado anteriormente. Es más, allí conviven felizmente foráneos que ya son locales, artistas, pescadores, agricultores, locales que parecieran foráneos, visitantes, “turis”, naturaleza, cultura e historia. ¡Un momento!, ¿hemos dicho pescadores?, ¡uy! pues creemos que ellos y sus prácticas socio-económicas, su cultura y su historia no tienen cabida en un Pueblo Mágico, por lo menos  no en Todos Santos, creemos que los turis dirigentes, pensaron: pues como la lista es larga si retiramos solo a un pequeño grupo de esta conformación de categorías nadie lo notará. Y así, desacreditando lo expuesto con anterioridad, es como comenzó el megaproyecto de Tres Santos, esa maravilla “ sustentable y ecológicamente responsable”, que dará trabajo a los que anteriormente ya tenían trabajo (xdxd) y que en un futuro será parte de la dinámica local, suponemos que esperan que el ya inaugurado hotel boutique San Cristóbal y el proyecto que pretende ocupar una superficie de 414 hectáreas, en las que se construirán 4.472 viviendas (cuyo precio oscila entre los 400,000 y los 900,000 dólares), tres hoteles, áreas comerciales, un huerto “orgánico comunitario”, un club de nado privado, el “Centro Universitario Todos Santos” de Colorado State University y una planta desalinizadora, pase desapercibido en un pueblo de 5000 habitantes. Hasta ahora, nosotras pensábamos que el acuífero de Todos Santos presentaba déficit, quizás de donde beben 5000 puedan beber otros 10,000, pues solo es agua. Todo esto exige que los pescadores se acostumbren a sus nuevos trabajos, y los conviertan en las prácticas cotidianas de las que hablábamos al principio, que nadie recuerde la playa Punta Lobos, el mangle y a los pescadores. Que el caso de John Moreno y Joella Corado sea recordado como un caso de despojo legal (y entre ellas además), que no se relacionen sus nombres junto al de los pescadores, la lucha por la preservación de su playa y las prácticas que durante generaciones se han llevado a cabo allí. Pues ahora pongámonos un poquito serias: hay que vincular los nombres de Black Creep Group, conocida como Mira Companies (su filial mexicana) y Tres Santos, pues como la “Santísima Trinidad” son tres en uno. A esos nombres hay que relacionarles el despojo a los pescadores, la pérdida completa de un ecosistema y su consiguiente transformación, la pérdida de las prácticas socio-económicas y culturales, la pérdida de toda la dinámica socioambiental y el encarcelamiento (secuestro) de John Moreno y Joella Corado. Esto llevado a cabo con el apoyo gubernamental y la autoridad (in) competente, bajo concesiones para uso de suelo y agua de SENMARNAT y OOMSAPAS, organismos que velan tanto por el ecosistema, como por sus pobladores. En fin, desde que inició el proyecto de Tres Santos hemos disfrutado de tres partidos políticos de color y nombre diferente al mando, aunque las políticas son muy semejantes, ¿No parecen el mismo perro con distinto collar?  Es tal la incongruencia que hasta parece un mal chiste.

Por último, nosotras las militantes del comité Groucho Marx, comediantes comprometidas, queremos pedir una disculpa por haber hablado con más seriedad esta vez. Les contamos: al chile, hace mucha calor, y cuando el infiernito nos abraza de tal manera, a una no le queda más que cagar el palo, o en su defecto pasearse por alguna tienda departamental (chale) con aire acondicionado, aunque también nos podríamos hacer pendejas por el malecas, para hacer como que no pasa nada, loca. Pero como no podemos pasearnos por la tienda o bajar al malecón, pues nos pusimos a cagar el palo… Esperamos ofrecer más risas en la próxima entrega. Bueno pues… nos watchamos al rato, palomilla, se bañan.

Fin del segundo acto

Pd: Afirmamos que el gobernador y todos sus secuaces son turis. Por si no quedó claro.

#ALVTurista: De la falsificación de documentos al espectáculo mediático